El aeropuerto alemán de Leipzig, punto logístico para transportes civiles y militares a Ucrania, esquivó gracias a un problema técnico un atentado con dron-bomba contra un avión ucraniano cargado de munición. El ministro alemán del Interior, Alexander Dobrindt, interrumpió sus vacaciones para seguir las investigaciones de lo que calificó como «posible atentado híbrido» de procedencia desconocida. El presunto objetivo era un avión de carga de la compañía estatal Antonov, que estaba estacionado en Leipzig, en el este de Alemania. Procedía de Francia, donde había cargado munición destinada a Ucrania.
Un operario del aeropuerto vio de forma casual un aparato sospechoso «levitando» a poca distancia del suelo y cerca de donde estaban estacionados varios aviones, dos de ellos de la compañía estatal ucraniana. El aparato sospechoso resultó ser un dron-bomba cargado con un kilo de Semtex, material explosivo plástico. Según explicó el ministro Dobrindt, el artefacto no fue detectado por los sensores del aeropuerto porque el dron había sido modificado expresamente para burlar esos sistemas.
Un equipo de artificieros procedió a desarmarlo con la intervención de un robot detector de explosivos. Según informaciones coincidentes del diario Süddeutsche Zeitung y de la televisión pública ARD, el artefacto no estalló porque se desconectó accidentalmente el cable del detonador. Dichos medios aseguran que, de acuerdo con las grabaciones de las cámaras de videovigilancia, había irrumpido en la instalación aeroportuaria sobre las 19.00 horas, pero no fue detectado por el operario hasta poco antes de la medianoche.
El aeropuerto de Leipzig es de escaso impacto en cuanto a líneas comerciales de pasajeros, pero cumple una notable función como nodo logístico de uso civil y militar, incluido para operaciones de la OTAN.
Fallos de seguridad
La investigación en torno al origen de este dron con carga explosiva se desarrolla en paralelo a los intentos por verificar la presencia de un segundo aparato no tripulado en Leipzig en las cerca de dos horas en que se suspendió el tráfico aéreo por seguridad. Un avión de carga de la compañía DHL alertó en ese lapso de tiempo de que había colisionado en el aire, a unos 500 metros de altura, con un objeto no identificado que provocó daños menores en la aeronave. Fue desviado hasta Hannover, en el norte del país, donde aterrizó sin problemas mientras prosigue el rastreo del hipotético segundo dron.
El incidente de Leipzig ha desatado la alarma ante los hipotéticos fallos de seguridad en instalaciones críticas alemanas. El Gobierno de Friedrich Merz inauguró a finales del año pasado un Consejo Nacional de Seguridad especialmente concebido para hacer frente a las amenazas híbridas y ante las sucesivas y crecientes alarmas desatadas en aeropuertos y otras instalaciones esenciales desde el inicio de la invasión rusa sobre Ucrania.
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