el escaparate de los dulces centenarios de las clarisas en Badajoz

En el Monasterio de Santa Ana, en pleno corazón de la ciudad de Badajoz, las Hermanas Clarisas han decidido dar un nuevo paso para mostrar su trabajo. Han inaugurado una tienda dentro del propio convento para acercar al público la gran variedad de dulces artesanos que elaboran con paciencia y esmero desde hace años.

Anteriormente, la venta se realizaba a través de una pequeña ventanilla con rejas, lo que limitaba la visibilidad de los productos. «La gente se venía solamente por perrunillas, por magdalenas, y no se llevaban más, porque no veían el producto», explica la hermana Carmen. La idea de la nueva tienda surgió para que «se viera más el producto, se vieran más cosas y la gente, pues, se animara a comprar más».

Mucho más que dulces

En los estantes de la nueva tienda no solo se encuentran las elaboraciones de las propias hermanas. La oferta se complementa con miel de Extremadura, vino y chocolate de otros monasterios españoles y una selección de artículos religiosos como cruces, rosarios, velas, delantares y bolsitas con frases.

Dulces

La variedad de dulces es extensa: magdalenas, peronillas, tejas, mantecados, delicias y corazones de almendra, sultanas o nevaditos de limón. Entre las novedades que están promocionando se encuentran las magdalenas de chocolate y los bocadillos de café, que la hermana Carmen describe como «riquísimos». También destacan las «pequitas», un bizcocho similar con trocitos de chocolate.

Mi hijo no quiere otras magdalenas que las de convento de Santa Ana»

Hermana Carmen

El producto estrella siguen siendo las magdalenas, que han fidelizado a muchos clientes. «Mi hijo no quiere otras magdalenas que las de convento de Santa Ana», ha comentado una clienta. Para las hermanas, esta respuesta es muy gratificante, ya que confirma el valor de su trabajo: «Qué bien, ¿no? Porque todo lo que se hace, los dulces, pues es a conciencia».

Un proceso artesanal y a conciencia

Detrás de cada dulce hay un proceso completamente artesanal y un compromiso con la calidad. «Se intenta hacer que sean naturales y que sean frescos, con ingredientes de primera clase«, asegura la hermana Carmen. Además, pensando en todos los públicos, ofrecen algunas opciones sin gluten y productos con bajo contenido en azúcar, como las galletas rizadas.

Yo le diría a la gente que se llevara las tejas»

Hermana Carmen

El trabajo en el obrador está perfectamente organizado. Cada semana, una hermana se encarga de planificar la producción y distribuir las tareas entre las demás. A la hora de recomendar, la hermana Carmen no duda: «Yo le diría a la gente que se llevara las tejas». También anima a probar las nuevas magdalenas de chocolate y los bocadillos de café. Todo lo recaudado se destina íntegramente al sostenimiento de la comunidad y al mantenimiento del histórico edificio.

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