Vox reclama que Marruecos sea excluido como país anfitrión del Mundial de Fútbol del año 2030, que el país africano organiza junto a España y Portugal, y cuya final aspira a celebrar en un nuevo estadio que el régimen de Rabat está construyendo en Casablanca. Los de Santiago Abascal van a registrar en el Congreso de los Diputados una Proposición no de Ley (PNL) para instar al Gobierno de Pedro Sánchez a «exigir la revisión ante la FIFA de la participación de Marruecos como país coorganizador de la Copa Mundial de 2030 instando a su exclusión, como consecuencia de los ataques de extraordinaria gravedad y hostilidad a la soberanía nacional y la integridad territorial de España perpetrados por Marruecos en la ciudad de Ceuta».
La iniciativa de la extrema derecha, que por su propia naturaleza no tiene carácter vinculante, se produce después de que este miércoles el socio de coalición del PSOE, Sumar, solicitase que fuese España la que abandonase unilateralmente la organización del Mundial. Y cuando según el diario británico The Times el presidente de la FIFA, el suizo Gianni Infantino, habría ofrecido ya al régimen de Mohamed VI la posibilidad de albergar la final del próximo Mundial, algo que ha desmentido la propia FIFA.
La PNL, que consta de tres puntos, instaría además al Ejecutivo (de salir adelante, cosa poco probable) a «oponerse a cualquier decisión que relegue el protagonismo de España en la organización de la Copa Mundial de la FIFA 2030 y, en particular, a que la final del campeonato se dispute fuera de nuestra nación».
En la exposición de motivos de su iniciativa, Vox remarca que el Mundial constituye «uno de los mayores acontecimientos deportivos internacionales y uno de los eventos con más impacto económico y mediático del mundo». En ese sentido, recuerda las propias previsiones del Gobierno, en un decreto del año 2022 con motivo precisamente de la organización del campeonato, según las cuales se podrían generar más de 5.000 millones de euros de Producto Interior Bruto (PIB), además de más de más de 80.000 empleos a tiempo completo y más de 5.000 millones de gasto turístico.
Vox asegura que la organización junto a otros países del Mundial «exige que los Estados anfitriones ofrezcan plenas garantías de seguridad y estabilidad, además de mantener una relación de confianza, cooperación y lealtad mutua». Algo que a juicio de la extrema derecha no ocurre en el caso del país vecino del sur: «Lejos de comportarse como un socio fiable, Marruecos ha vuelto a utilizar la inmigración como un mecanismo de coerción frente a nuestro país, mostrando una vez más que no es un socio leal, ni para organizar un evento deportivo de esta magnitud ni para ninguna cuestión de vecindad».
Fuente: El Periódico













