Javi Leal y Fran Guerrero completaron el torneo de sus vidas en Pretoria. Cierto es que estuvieron a un punto de abrazar con las dos manos la gloria eterna, pero eso no debería ser obstáculo para recordar con alegría un torneo que queda en el imaginario colectivo y en el que se han ganado el cariño del mundo del pádel.
Después de superar el duro partido de octavos que proponían Tolito-García, la gesta arrancaba en cuartos de final salvando 6 bolas de partido ante Lebrón-Augsburger. Con la confianza por las nubes, los de Lopa cortaban la increíble racha de finales consecutivas de Coello-Tapia, detenida en 27. En la final lo rozaron ante Ale y Fede, que terminaron coronando tras un tie-break de péndulo con opciones para ambos bandos.
Más reflexivo tras la derrota, el del Puerto de Santa María salía a compartir sus sensaciones en redes sociales: «Duele quedarse tan cerca, pero esta semana hemos demostrado que vamos por el buen camino. Muy orgulloso del trabajo de todo el equipo«.
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El talento de Javi siempre estuvo ahí, pero potenciado por el entorno se multiplica de manera exponencial. El reto a partir de ahora será mantener un nivel, lo que se traduciría en una auténtica amenaza para un circuito que sabe de lo que es capaz.












