El 50% de los jóvenes españoles reconoce no haber recibido educación sexual ni en casa ni en el colegio. En este escenario, la alternativa es Internet. Siete de cada diez adolescentes han consumido pornografía y para un 30% es su principal fuente de aprendizaje en la materia.
Este déficit formativo afecta al desarrollo afectivo-sexual de los más jóvenes, que el día de mañana serán marido y padres… y esposas y madres.
El doctor Carlos Chiclana ha dedicado buena parte de su carrera en ayudar a las familias en el campo de la educación sexual. En una entrevista en ‘Ecclesia’, el doctor diagnostica un primer error, que es concebir el sexo “como algo malo, tabú, que está en el ámbito muy intimo”, en lugar de concebirlo como un aspecto “central” en la condición humana.
‘Funsex’, el proyecto dirigido a los padres que deseen formarse en educación afectivo-sexual
En este sentido, sostiene que el sexo “te conecta con las personas, te ayuda a entenderte mejor a ti mismo”, por lo que no se debe limitar a la “genitalidad de unas relaciones sexuales o la obtención del placer en solitario”.
Chiclana es uno de los especialistas que ha creado el proyecto ‘Funsex’, dirigido a los padres que deseen “una formación integral de manera sencilla, práctica” para abordar la educación afectivo-sexual de los hijos y jóvenes.
Y es que el experto sostiene que establecer la primera conversión padres e hijos sobre sexo a una edad determinada es una idea caduca. De ahí que Chiclana abogue por un cambio de paradigma donde la educación sexual sea un proceso paulatino que comience incluso antes de que el bebé dé a luz.
“Los primeros impactos son de los padres, de alguien que les quiere, que están disponibles para hablar de sexualidad. El niño y la niña sabe que puede acudir a su padre y a su madre, que son los primeros en hablarle de esto, que tenían respuestas”.
«los adultos a veces tenemos el cerebro un poco pornificado por el porno o por las series»
Para el experto, que una mayoría de jóvenes tengan como referencia el porno para formarse en el ámbito sexual, es llamativo e ineficaz para satisfacer sus preocupaciones: “El acceso muchas veces no es buscado, sino que le llega por un grupo de Whatsapp, apps… y otras veces buscando respuestas a preguntas que tienen sobre sexo. Ojalá dotemos a los padres con este programa ‘Funsex’ de herramientas”, confía.
Chiclana considera que a veces los padres infravaloran sus conocimientos sexuales, generándoles miedo respecto a las preguntas que les plantean sus hijos. “Cuando me va a salir pelos en las piernas, por dónde sale el semen… El niño tiene preguntas naturales referidas al desarrollo personal, cómo se genera la vida, a las relaciones sexuales… aspectos que los padres saben”, ha recalcado.
El problema, sostiene el doctor, es que “los adultos a veces tenemos el cerebro un poco pornificado por el porno o por las series, las películas donde se han normalizado cuestiones que son aberrantes y parece que es la naturalidad del sexo”, ha opinado.













