Son seis los profesionales que se han trasladado hasta La Guaira, ¿con qué sensación han regresado?
Con cierta tristeza, por un lado, porque la situación que dejamos cuando nos marchamos de Venezuela es bastante dramática y es bastante difícil, y yo creo que va a ser complejo conseguir una recuperación y una reconstrucción a corto plazo, pienso que esto se va a dar por mucho tiempo. Pero por otro lado vuelvo con una sensación de satisfacción o de felicidad, porque hemos conseguido ser útiles. Hemos estado dos semanas allí y realmente hemos notado que nuestra presencia y lo que hemos hecho con nuestro equipo ha valido la pena.
Gorka Chazarra, presidente de la Fundación Conciénciate. / Jose Navarro
Ayuda y necesidades
Llevaron una gran cantidad de productos de ayuda humanitaria, ¿cómo se han trasladado al terreno?
Se han hecho tres envíos aéreos financiados y asumidos por Tempe, Grupo Inditex, para que se pudiese enviar todo lo recogido en la iniciativa que pusimos en marcha junto al Ayuntamiento. Y ha llegado lo antes posible, porque al garantizar el envío aéreo conseguimos que llegase en cuestión de días y eran productos muy necesarios. Llevábamos 50.000 pastillas potabilizadoras y palets de ayuda humanitaria entre los que se encontraban 50.000 mascarillas Ffp2 de alta protección, algo fundamental porque la gente llevaba mascarillas de tela en una situación en la que todavía hay miles de personas desaparecidas entre los escombros, donde las familias duermen y pasan el día, y los cuales mueven con sus propias manos con el fin de encontrar algún cuerpo y tratar de reconocerlo. Por eso también llevábamos 15.000 paquetes de toallitas húmedas, porque no tienen acceso a duchas, a aseo. Así que hemos podido repartir esa ayuda directamente.
¿Cuáles son las necesidades más inmediatas de la población afectada?
Las necesidades van en en muchos sentidos. Por un lado hay que cubrir necesidades básicas en cuanto a la atención inmediata, es decir, hace falta alimentación, hacen falta productos de higiene, productos de protección también, mascarillas, guantes… Realmente había personas en la zona de los escombros sacando los cuerpos sin vida de sus familiares sin ningún tipo de medida higiénica. Entonces, las situación es bastante dura y las necesidades materiales son abundantes. Por otro, las necesidades sociales y psicológicas derivadas de de esta catástrofe son totales, había todavía muchísimas personas en shock, muchísimas personas que están aprendiendo ahora a gestionar esa nueva realidad, la que se vive con sus hijos y con bebés durmiendo en plena calle.
¿Qué opinan los afectados de la carencia de recursos estatales?
Yo creo que en muchos casos de situaciones de emergencia se produce un colapso de los gestores. Si además hablamos de un país donde los medios son los que tienen y la situación política es la que es, porque durante muchos años fue muy complicada, al final no hay estructuras muy bien definidas en servicios sociales, a nivel sanitario y económico. Si se le suma todo eso y, además, una catástrofe de estas dimensiones, la respuesta es muy poco eficiente. Por eso yo creo que es fundamental el apoyo internacional.

Gorka Chazarra junto a la tesorera, Marisol Gonzálvez y la trabajadora social Ana Sánchez. / Jose Navarro
Colaboración y cooperación
¿Con qué otras entidades han colaborado?
Desde España ha sido imprescindible el apoyo del Ayuntamiento de Elche, de Tempe y la aportación económica de Balaiko, Pikolinos y Jainser. Pero allí en la tierra hemos estado con la Fundación Unidos en la Misión, que es la fundación de los Jesuitas en Venezuela, con quienes hemos estado trabajando muy directamente y con quienes continuamos en contacto. Además de con otras entidades de Venezuela con las que hemos trabajado para estudiar qué vías de colaboración hay y si hubiese voluntad desde aquí, desde la ciudad de Elche, por parte de las empresas y de particulares de seguir colaborando y seguir apoyado, pues al final es la vía que tenemos y desde Conciénciate queremos que en la medida de lo posible podamos seguir con esos apoyos para seguir ayudando, porque esto va a durar años.
¿Hay alguna forma en la que la población ilicitana pueda colaborar de alguna manera?
Hay una primera fase de la emergencia que es la del envío de ayuda material, es decir, en Venezuela hay desabastecimiento, porque hay materiales de los que el coste es elevadísimo para poder comprarlos en el país: un litro de leche allí cuesta lo equivalente a tres euros. Sin embargo, aunque es muy necesario el envío de productos, nosotros tenemos la sensación de que esta primera fase de la emergencia está próxima a su fin en el sentido de que no es sostenible estar enviando a largo plazo productos desde una larga distancia, es algo que hay que hacer en el momento inicial de la emergencia y es lo que hemos hecho, pero creo que las intervenciones y proyectos a partir de ahora deben ir destinados a atender situaciones con una mayor profundidad.
Imagino que se habrán encontrado con todo tipo de casos.
Sí. Hay una gran emergencia habitacional, la falta de vivienda y de recursos es increíble. Es una situación que aquí en España no concebimos pero que allí ahora mismo es completamente normal. Conocimos a una mujer embarazada de ocho meses que va a dar a luz en una tienda de campaña, en la calle. Pero es que hay miles y miles de personas en esa situación.

Gorka Chazarra en la sede de la Fundación Conciénciate en Elche. / Jose Navarro
Próximos pasos
¿Cuál es el próximo paso que se va a dar desde Conciénciate?
Yo creo que los proyectos que se hagan a partir de ahora, en esta segunda fase, deben ir más vinculados a poder solucionar a medio y a largo plazo esa situación habitacional de las familias, que creo que es lo principal, que tengan una vivienda y un entorno seguro para poder rehacer su vida. Al final hay negocios que han caído y hay una gran cantidad de desastre. Es ahora cuando empiezan a salir esas consecuencias económicas y sociales, cuando han podido enterrar a sus familias y han procesado ese shock de la tragedia, Ahora es cuando llega ese momento en el que se empiezan a preguntar que cómo van a continuar con su vida. Es ahí donde debemos aportar y poner en marcha proyectos que realmente ayuden a personas.
¿Qué puede hacer una persona o una empresa desde aquí para seguir apoyando la reconstrucción?
Yo tengo la sensación de que cuando una catástrofe, un desastre natural, deja de abrir el telediario parece que ya ha terminado, que se ha solucionado y, a la vuelta a España hemos sentido eso, que aquí ya se ha pasado página. Pero es que allí el nivel de destrucción es total, es decir, es que estamos hablando de edificios que eran de veinte plantas y se han venido abajo. Estamos hablando de edificios en los que podían vivir perfectamente 500 personas. Así que la necesidad sobre el terreno sigue siendo total, pero a nivel internacional no se debe girar la cabeza y pensar que esto está resuelto, porque es una situación en la que, me repito, ves a familias viviendo en la calle, niños desatendidos, pocos recursos y cuerpos que siguen sepultados. Por eso la comunidad internacional debe estar ahí.
¿En qué momento supieron que era imprescindible que la fundación se trasladase directamente a Venezuela?
Realmente desde la mañana siguiente al terremoto estamos trabajando en la organización para hacer llegar la ayuda, pero nosotros no solo queríamos asegurar que se hacía el traslado, sino también que llegaba y que se identificaban necesidades que se apoyaban de la manera más eficiente posible. Ahí fue cuando entendimos que era necesaria la presencia técnica de un equipo y que era imprescindible, además de la ayuda material, la profesional. Así que desde la primera semanaempezamos a ver de qué manera llegar, porque no es fácil unir Elche con Venezuela en tan poco margen de tiempo.
Compaginar con más proyectos
¿Cómo lo han compaginado con el resto de proyectos?
Para nosotros supuso una tranquilidad saber que, estando sobre el terreno, la ayuda iba a llegar donde debía, pero también una responsabilidad, porque teníamos que continuar con todos los proyectos que Conciénciate tiene en Elche, como el centro de acogida 24 horas para personas sin hogar. Gracias al trabajo del equipo y al esfuerzo de las seis personas que nos desplazamos, todo ha salido bien. Ha sido un sacrificio personal y emocional, pero ha merecido la pena al ver que nuestra presencia allí ayudaba y acompañaba a quienes lo necesitaban
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