Habla menos

Todos tenemos algún amigo de pocas palabras, a veces capaz de saludarte con un «Ey», incluso con un golpe seco de cuello, o resumir el último año sin verbos, plagado quizá de experiencias, con un «Como siempre». En ocasiones, ese amigo somos uno de nosotros, inclinados desde pequeños a cierto laconismo, como si en el fondo tampoco hubiese tanto de qué hablar y se pudiese expresar en menos palabras de lo que se piensa. Pero esa excepcionalidad ya no es tal. Hay evidencias de que no se trata de casos puntuales, de un amigo aquí o un conocido allí, sino de casi todos: empleamos menos palabras al día.

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