El Real Madrid empata ante la Fiorentina con los goles de Endrick y Ciria en el debut de Carlos Espí como blanco

Buenas sensaciones… a medias. Si el Real Madrid tiene que extraer conclusiones de este nuevo amistoso de pretemporada se podrá quedar con la cara buena de la primera parte, y también tomará nota de los errores de la segunda mitad.

Mostró dos caras diferenciadas el equipo de José Mourinho en su empate ante la Fiorentina (2-2). Tras haber ganado al Alcorcón y al CD Leganés en las primeras pruebas, los blancos, todavía en cuadro por la ausencia de los mundialistas, mostraron dos caras diferenciadas en su primer envite relativamente serio del verano.

Endrick se reivindicó para adelantar a los blancos, y Ciria reclamó el sitio de la cantera en el primer equipo. Una gran primera parte de la que salió viva la Fiorentina con el gol de Piccolo.


Endrick se señala el escudo del Real Madrid.

REAL MADRID

Tras el descanso, los italianos reaccionaron y fueron mejores durante unos cuantos minutos, algo que aprovecharon para empatar con el cabezazo de Moise Kean.

La aparición de Dumfries por la derecha y el debut de Espí en los últimos quince minutos fueron las notas más destacadas de este nuevo test mientras Mourinho sigue ajustando las piezas del puzle.

Dumfries se deja ver

Dumfries pasó hace apenas unos días el reconocimiento médico y José Mourinho tenía tantas ganas de verlo en acción que fue directamente al once inicial. El neerlandés compartió banda derecha con Trent, situado por delante del inglés, y lo cierto es que se entendieron bastante bien.

Se puede decir, de hecho, que aquella mezcla fue de lo más destacado del primer acto. Eso, junto por supuesto con los goles de Endrick y de Ciria.

El Real Madrid fue notablemente superior a la Fiorentina. Un disparo de Arnold a los pocos minutos del arranque fue tan sólo el aperitivo, pero poco a poco el partido fue cogiendo un claro color blanco.

De hecho, tan sólo 12 minutos tardaron los merengues en empezar a encauzar la situación. Güler empezó a engrasar la maquinaria y de las botas del turco nació el primer tanto del encuentro.

Arda apareció en la zona de tres cuartos y conectó con Carreras. El lateral izquierdo, que cuajó una gran primera mitad, apuró la línea de fondo y puso el balón atrás, donde estaba Endrick. El brasileño, en un acto de genialidad, controló y disparó con la zurda a la media vuelta en un abrir y cerrar de ojos para inaugurar el marcador.

Justo cuando comenzaba a haber de nuevo ‘run run’ por el complicado futuro de Endrick en el Real Madrid ante la llegada de Espí, el brasileño aprovechó la ocasión para reivindicarse y lanzar un mensaje.

El gol desequilibró todo más a favor del equipo de José Mourinho. Por eso no tardó mucho en llegar el segundo gol, obra del canterano Ciria.

Camavinga rompió líneas y visitó la frontal del área para poner un balón al corazón de la misma donde apareció Ciria. El canterano, libre de marca y con un disparo de primeras, la enchufó directamente a la red para doblar la ventaja y reivindicar a La Fábrica.

Dumfries le estaba dando mucho oxígeno a la banda derecha. Tan sólo una primera muestra, puede ser, de que no es incompatible con Trent y que ambos pueden jugar a la vez a lo largo de una temporada tan repleta de partidos.

Una nueva internada de Carreras no pudo aprovecharla Güler por muy poco, y después un envío al área de Ciria lo remató Joan Martínez a las manos de De Gea.

Todo se encaminaba hacia el descanso con un partido muy plácido, pero la Fiorentina aprovechó su única oportunidad de toda la primera parte. El español Álex Jiménez abandonó la banda y se metió por dentro, vio el desmarque de Piccoli en profundidad y el delantero batió con un gran derechazo a Lunin, inédito hasta el momento.

Debuta Carlos Espí

No le sentó nada bien el descanso al equipo de José Mourinho. Como si se hubiera quedado en el vestuario, la Fiorentina hizo en el arranque todo lo que no había hecho en los 45 minutos anteriores.

Tres ocasiones claras en los primeros cinco minutos de la reanudación evidenciaron que el panorama había cambiado por completo. El principal artífice de este lavado de cara de los italianos, Gudmundsson. El delantero islandés rozó el gol, como con una picadita ante la salida de Lunin que se perdió por poco.

El baile de cambios posterior le sentó mejor a la Fiorentina. Tanto, como que Moise Kean tardó apenas un par de minutos en marcar desde que entró al terreno de juego.

El Real Madrid se durmió en la salida del balón, Fagioli puso el centro desde la izquierda y Kean, libre de marca en el corazón del área, remató a gol. Errores que se perdonan solo en pretemporada.

Tardó el conjunto blanco en reaccionar, y de hecho no volvió a ser el mismo que el de la primera mitad. Sin embargo, los últimos quince minutos quedarán imborrables para siempre en la memoria de Espí, que debutó como jugador del Real Madrid tras su fichaje relámpago.

Tuvo el delantero, de hecho, la última del partido. Un centro de Trent al segundo palo que el ariete remató arriba, una jugada marca de la casa.

El Real Madrid sigue ajustando las piezas y dejando notas positivas en la preparación del nuevo curso. Todo ello, con fichajes por llegar y con los mundialistas por regresar a la disciplina del primer equipo.

Real Madrid 2 – 2 Fiorentina

Real Madrid: Lunin; Trent, Joan Martínez, Mario Rivas, Carreras; Valverde (Diego Lacosta, m.84), Camavinga; Dumfries (Daniel Yáñez, m.75), Arda Güler (Lamini Fati, m.87), Alexis Ciria (Cestero, m.64); y Endrick (Carlos Espí, m.75).

Fiorentina: David de Gea (Christensen, m.46); Álex Jiménez (Dodô, m.56), Dragusin, Luca Ranieri (Valdepeñas, m.76), Viery; Cher Ndour (Fortini, m.76), Chris Oulaï (Fagioli, m.57), Mandragora (Lapo Deli, m.85); Piccoli (Moise Kean, m.57), Arthur Atta (Federico Croci, m.85) y Gudmundsson (Giovanni Fabbian, m.70).

Goles: 1-0, min. 12: Endrick. 2-0, min. 24: Alexis Ciria. 2-1, m. 41: Piccoli. 2-2, m.58: Moise Kean.

Árbitro: Julian Weinberger (Austria). Amonestó a Gudmundsson (m.51) y Fagioli (m.88) por parte de la Fiorentina.

Incidencias: partido amistoso de pretemporada disputado en el Wörthersee Stadion de Klagenfurt (Austria) ante unos 30.000 espectadores. Antes del comienzo se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento del exfutbolista italiano Franco Baresi a los 66 años.

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