El Gobierno de Meloni suspende el acuerdo de Schengen con España tras la crisis migratoria en Ceuta

Las claves

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El Gobierno de Giorgia Meloni suspende el acuerdo Schengen con España tras la llegada masiva de migrantes a Ceuta.

La suspensión afecta a vuelos y barcos entre Italia y España; además, Italia y Francia refuerzan controles fronterizos.

Pedro Sánchez responde que Italia recibe más inmigrantes irregulares que España y pide unidad europea.

Otros países como Dinamarca y Austria respaldan la medida italiana; Francia incrementa controles en la frontera con España.

El Gobierno de Giorgia Meloni anunció este viernes la suspensión del acuerdo de libre circulación de la UE en el espacio Schengen con España, en respuesta a la llegada masiva de miles de migrantes a Ceuta procedentes del vecino Marruecos.

Italia no tiene frontera terrestre con España, pero la medida afectará a las personas que viajen en avión o en barco entre ambos países.

El Ministerio del Interior italiano declaró en un comunicado que también había acordado con París reforzar los controles a lo largo de la frontera terrestre franco-italiana.

Horas antes, la propia Meloni expresó que las imágenes que llegaban desde Ceuta eran «impactantes» y a su juicio demuestran que «la inmigración ilegal descontrolada supone una amenaza real para la seguridad de las fronteras de Europa».

Pedro Sánchez ha replicado a las críticas vertidas por el Gobierno de Meloni respecto a la crisis migratoria de Ceuta, señalando que Italia recibe más del doble de llegadas de inmigrantes irregulares que España.

«La solidaridad y la empatía son opcionales. El respeto a los tratados europeos y a los datos no», ha señalado en un mensaje en redes sociales, en el que expone las cifras de entradas irregulares de inmigrantes según Frontex, entre los años 2021 y 2026.

El jefe del Ejecutivo señala que, en este periodo por Italia han entrado 478.600 inmigrantes irregulares; por los Balcanes occidentales 340.600; por Grecia 259.800 mientras que por España han accedido 234.760 y por la frontera oriental solo 48.000.

«No es tiempo de dividir, es tiempo de seguir construyendo una UE fuerte y unida«, subrayó.

El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, convocó el jueves al embajador de Italia en España para protestar por la propuesta de excluir a España del espacio común europeo.

Y durante su intervención desde la ciudad autónoma, Sánchez ha defendido su política migratoria que, según recalcó, ha logrado reducir las llegadas de migrantes irregularse en los últimos años.

Sin embargo, otros socios europeos han respaldado la propuesta italiana contra España, como la primea ministra de Dinamarca, la socialista Mette Frederiksen que instó a la Unión Europea a «valorar todas las opciones, incluida la suspensión de la cooperación de Schengen».

En la misma línea, Francia decidió reforzar los controles en la frontera con España «ante la situación constatada en el enclave de Ceuta», según ordenó el ministro del Interior, Laurent Nuñez y el canciller austriaco, Christian Stocker, reclamó a España que no permita que «un solo migrante ilegal llegue al continente europeo», incidiendo en que la regularización de extranjeros ha resultado un «incentivo» a la migración ilegal.

El Código de fronteras Schengen

Aunque el código de fronteras Schengen no contempla la expulsión de ningún Estado miembro, sí prevé un mecanismo de emergencia para restablecer los controles en las fronteras interiores cuando un país no protege adecuadamente la frontera exterior de la Unión. En la práctica, esa medida supondría aislarlo del resto de socios del espacio de libre circulación.

Este mecanismo de emergencia figura en el artículo 29 del Código de Fronteras Schengen y está previsto para «circunstancias excepcionales» en las que el funcionamiento del espacio de libre circulación quede en riesgo por «deficiencias graves y persistentes» en el control de las fronteras exteriores que supongan una amenaza para el orden público o la seguridad interior.

En un escenario como el que podría derivarse de la crisis de Ceuta, el Consejo de la UE, a propuesta de la Comisión de Ursula von der Leyen, puede recomendar a uno o varios Estados miembros que restablezcan los controles en todas o en parte de sus fronteras interiores.

La medida se adoptaría inicialmente por un máximo de seis meses y podría prorrogarse hasta alcanzar un límite de dos años si persisten las circunstancias excepcionales. Bruselas asegura que de momento no está trabajando en esta posibilidad porque la prioridad absoluta es normalizar la situación en Ceuta y repatriar a Marruecos a todos los migrantes que han entrado en las últimas horas.

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