La recuperación de los clásicos del Siglo de Oro español vive un momento de renovado impulso, pero este reto no se encuentra exento de desafíos. Así lo defiende el presidente de la Fundación Siglo de Oro, Rodrigo Arribas, quien participa este fin de semana en la primera edición del Festival Siglo de Oro de La Laguna, una cita que aspira a consolidarse como referente nacional en la difusión del patrimonio escénico del siglo XVII y que llenará de actividades el antiguo convento de Santo Domingo los días 1 y 2 de agosto. La iniciativa puesta en marcha por la compañía tinerfeña Timaginas Teatro nace con vocación de continuidad y con un programa para todos los públicos que combina representaciones teatrales, música y actividades divulgativas en torno a los grandes autores del periodo clásico. En este contexto, la presencia de la Fundación Siglo de Oro refuerza el objetivo de situar a Canarias dentro del circuito nacional de recuperación de los clásicos.
Para Rodrigo Arribas, formar parte de esta primera edición supone «seguir cumpliendo con los fines fundacionales de difusión del patrimonio escénico y musical del Siglo de Oro, tanto a nivel nacional como internacional». El responsable subraya que la cita lagunera representa «una oportunidad absoluta y manifiesta de cumplir con este objetivo» y destaca la colaboración con compañías locales como un elemento clave: «Confluyen muchos aspectos que van más allá de lo institucional; también hay cuestiones personales y emocionales que hacen de este proyecto algo especialmente significativo».
Valentía cultural
El festival se presenta, además, como un acto de «valentía» cultural. Arribas insiste en que su participación tiene un carácter de respaldo mientras que, en el plano artístico, la Fundación Siglo de Oro ofrecerá una propuesta centrada en la palabra y la música, con un recorrido por la obra poética de Lope de Vega. «Queremos poner la voz de Lope al servicio del público, desde sus sonetos más íntimos hasta los que reflejan sus momentos más luminosos y también los más difíciles», explica el actor, director teatral, productor y gestor cultural.
Más allá del caso concreto de La Laguna, Arribas traza un diagnóstico optimista sobre el estado actual del teatro del Siglo de Oro. «Creo que, de los que he vivido, este es el mejor momento», afirma, aunque matiza que el crecimiento aún tiene margen, ya que «hay momentos mejores que aún están por venir». Este repunte responde, en su opinión, a la combinación de interés del público, el compromiso de los creadores y una progresiva implicación institucional.
Desequilibrio
Sin embargo, ese equilibrio no es perfecto. Arribas recurre a la imagen de un triángulo para describir el ecosistema del teatro clásico: compañías, público e instituciones. «No es un triángulo equilátero porque el lado más grande es hoy en día el de los creadores, mientras que el institucional sigue siendo el más débil«, reflexiona e insiste en la necesidad de reforzar ese apoyo público, puesto que se trata de un aspecto fundamental para consolidar el crecimiento: «Si ese lado del triángulo fuera equiparable al de las compañías, estaríamos en una situación ideal».
El presidente de la Fundación Siglo de Oro también reivindica la vigencia universal de los textos de aquella época y recuerda que los textos de grandes autores como Lope de Vega o Miguel de Cervantes han superado históricamente todas las barreras ideológicas. En este sentido, menciona la labor de Adolfo Marsillach como figura clave en su recuperación contemporánea, al «hacer entender que este patrimonio trasciende cualquier circunstancia política». Marsillach fue un actor, director escénico, dramaturgo y gestor cultural español fundados de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, con la que realizó numerosos montajes de obras de Cervantes, Lope de Vega, Calderón y Tirso de Molina.
Retos actuales
Entre las principales dificultades actuales, Arribas señala la necesidad de reforzar la conexión entre las propuestas escénicas y el público a través de estructuras estables de exhibición y financiación. También apunta a la competencia dentro del panorama cultural contemporáneo, donde la inmediatez y los nuevos formatos condicionan el consumo cultural. Frente a ello, defiende el valor diferencial del teatro clásico, puesto que cuenta con una nada desdeñable capacidad experiencial. «El Siglo de Oro no solo tiene contenido transformador, también ofrece una experiencia única, y eso es precisamente lo que hoy demanda el público», reflexiona Arribas.
El repunte de estas iniciativas responde al compromiso de los creadores y el interés del público
En esa línea, la Fundación Siglo de Oro mantiene varios frentes abiertos, como la gestión de la programación del Corral de Comedias de Almagro -uno de los espacios escénicos más antiguos de Europa- o la ampliación de sus instalaciones en Madrid, donde cuenta con el Corral Cervantes, que recrea los antiguos corrales de comedias del siglo XVII. Estos proyectos que evidencian una intensa actividad y refuerzan la idea de que el género atraviesa una etapa de expansión.
Crecimiento
La celebración del Festival Siglo de Oro en La Laguna se interpreta, así, como un síntoma de ese crecimiento dentro de este ámbito. «Lo que está pasando aquí es un claro indicativo de que esto evoluciona», resume Arribas. La aspiración compartida es que esta primera edición no sea un hecho aislado, sino el inicio de un recorrido sostenido en el tiempo que consolide a Canarias como enclave para la preservación y difusión del legado del Siglo de Oro.
La capacidad experiencial de las obras clásicas supone un valor diferencial
Con iniciativas como esta, el reto de recuperar a los clásicos deja de ser una tarea exclusivamente académica para convertirse en una apuesta cultural con proyección social. Y, como concluye Arribas, el camino pasa por seguir sumando esfuerzos: «Estamos en un buen momento, pero hay que seguir trabajando para que sea aún mejor».
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