Cada primavera, miles de agricultores y ganaderos de La Rioja tienen una cita marcada en el calendario. No se trata de sembrar, de vendimiar o de recoger la cosecha. Es el momento de presentar la solicitud de las ayudas de la Política Agraria Común, más conocida como la PAC. Este año lo han hecho 4.262 profesionales del campo riojano, que han declarado más de 176.000 hectáreas de tierras de cultivo y explotaciones ganaderas.
La PAC es, en pocas palabras, una ayuda económica que llega desde la Unión Europea para apoyar a quienes trabajan la tierra y cuidan del ganado. Su objetivo es que las explotaciones puedan seguir siendo viables, garantizar que no falten alimentos en nuestras mesas y ayudar a que los pueblos mantengan actividad y empleo. Porque detrás de cada viñedo, de cada campo de cereal o de cada rebaño hay familias que viven del campo y que tienen que hacer frente a costes cada vez más altos, como el combustible, los fertilizantes, el agua o la maquinaria.
En La Rioja hay aproximadamente 5.000 profesionales trabajando en agricultura y ganadería, con unas 10.000 explotaciones agrícolas y 12.000 ganaderas.
Para recibir estas ayudas no basta con presentar la solicitud. Los agricultores y ganaderos tienen que cumplir una serie de requisitos relacionados con el cuidado de la tierra y del medio ambiente. Por ejemplo, mantener los suelos en buen estado, proteger la biodiversidad o aplicar prácticas agrícolas más sostenibles. Son los llamados ecorrégimenes, unas medidas voluntarias por las que este año ha apostado el 82% de los solicitantes en España. A cambio de ese esfuerzo, reciben un apoyo económico adicional.
En el conjunto del país, más de 563.000 agricultores y ganaderos han solicitado estas ayudas, que repartirán cerca de 4.900 millones de euros. El dinero comenzará a abonarse en los próximos meses mediante anticipos y deberá estar prácticamente pagado antes del verano de 2027.
Los datos también reflejan un cambio que preocupa al sector. Cada año hay menos personas que presentan la solicitud. No significa necesariamente que haya menos tierras cultivadas, sino que cada vez hay explotaciones más grandes y menos profesionales al frente de ellas. Muchos agricultores se jubilan sin encontrar relevo y otros optan por ampliar sus explotaciones para poder seguir siendo rentables.
En definitiva, la PAC sigue siendo uno de los principales apoyos económicos para el campo riojano. Un respaldo que permite mantener vivas miles de explotaciones agrícolas y ganaderas, sostener la economía de muchos municipios y asegurar que el trabajo de quienes producen nuestros alimentos pueda seguir teniendo futuro.













