Las etiquetas de perfumes, cremas, champús y otros cosméticos comenzarán a ofrecer mucha más información a partir del 1 de agosto de 2026. La Unión Europea amplía de 24 a 81 el número de alérgenos de fragancias que deberán identificarse individualmente en la lista de ingredientes cuando estén presentes por encima de determinados niveles.
El cambio resulta especialmente importante para las personas que ya saben que son alérgicas a alguna sustancia aromática. A partir de ahora podrán comprobar con mayor precisión si un cosmético contiene el ingrediente que deben evitar, en lugar de encontrar únicamente términos genéricos como “parfum” o “aroma”.
La nueva normativa no significa que los cosméticos que ya se encuentran en las tiendas sean inseguros, ni obliga a retirar inmediatamente todos los productos con el etiquetado anterior. Durante los próximos dos años convivirán en el mercado envases antiguos y nuevos, una circunstancia que puede generar dudas entre los consumidores.
Qué cambia desde el 1 de agosto
Hasta ahora, la normativa europea obligaba a mencionar de forma individual 24 alérgenos de fragancias. Con la entrada en aplicación del Reglamento europeo 2023/1545, la lista se amplía hasta un total de 81 sustancias.
Esto no quiere decir que todos los cosméticos vayan a incluir 81 nombres nuevos en su etiqueta. Cada producto tendrá que declarar únicamente los alérgenos que contenga y que superen los umbrales establecidos.
España y Francia lideran las compras de perfumes. / Tempura
La obligación se aplica cuando la concentración sea superior al:
- 0,001 % en los productos que permanecen sobre la piel, como perfumes, cremas corporales, desodorantes o maquillajes.
- 0,01 % en los productos que se aclaran, como champús, geles de baño o acondicionadores.
Estos límites no cambian con la nueva normativa. Lo que aumenta es el número de sustancias que deberán figurar expresamente en la lista de ingredientes.
Qué debe hacer el consumidor
Para la mayoría de las personas, el cambio no obligará a modificar sus hábitos. Los alérgenos de fragancias son sustancias naturales o sintéticas que resultan seguras para la población general, pero pueden provocar reacciones en quienes ya están sensibilizados frente a ellas.
La principal recomendación es revisar la lista de ingredientes, especialmente si un dermatólogo o alergólogo ha identificado previamente la sustancia que causa la reacción.
Con las nuevas etiquetas será más sencillo localizar ese nombre concreto y evitar el producto. La información aparecerá junto al resto de ingredientes del cosmético, normalmente bajo la denominación internacional utilizada por el sector.
La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) recalca que la ampliación del etiquetado no responde a que los cosméticos se hayan vuelto menos seguros. Al contrario, pretende ofrecer más herramientas para que las personas alérgicas puedan tomar decisiones informadas.
Qué son los alérgenos de fragancias
Los alérgenos de fragancias son sustancias aromáticas que pueden encontrarse en perfumes, aceites esenciales y productos cosméticos. Pueden ser de origen natural o sintético.
En una persona no sensibilizada, su presencia no supone necesariamente un problema. Sin embargo, alguien que haya desarrollado una alergia concreta puede sufrir una reacción al entrar en contacto con ese ingrediente.

La planta aromática más utilizada para hacer perfumes. / PIXABAY
En los cosméticos, una de las manifestaciones más habituales es la dermatitis alérgica de contacto, que puede provocar enrojecimiento, picor, irritación o lesiones localizadas en la zona donde se ha aplicado el producto.
Por eso, la nueva regulación se centra en mejorar el etiquetado: no prohíbe de forma general estas sustancias, sino que obliga a identificarlas con mayor detalle para que quienes necesitan evitarlas puedan reconocerlas.
¿Seguirán vendiéndose cosméticos con la etiqueta antigua?
Sí. Este es uno de los aspectos que más puede confundir a los consumidores durante los próximos meses.
Los productos que hayan sido introducidos legalmente en el mercado de la Unión Europea hasta el 31 de julio de 2026 podrán seguir vendiéndose con el etiquetado anterior hasta el 31 de julio de 2028.
Por tanto, encontrar después de agosto un perfume, una crema o un champú que solo declare los 24 alérgenos anteriores no significa automáticamente que esté incumpliendo la normativa.
Durante dos años convivirán:
- Productos nuevos que ya incorporan la lista ampliada.
- Unidades comercializadas antes de agosto de 2026 que mantienen el etiquetado anterior.
A partir del 1 de agosto de 2028, las unidades que continúen a la venta deberán ajustarse a los nuevos requisitos. Los productos que no cumplan la regulación tendrán que ser retirados del mercado.
La fecha de fabricación no es la que cuenta
La aplicación de la norma no depende de cuándo se fabricó el cosmético, sino de cuándo se puso por primera vez a disposición del mercado europeo.
La legislación distingue entre la “introducción en el mercado”, que es la primera comercialización de una unidad, y la “comercialización”, que comprende los suministros posteriores para su distribución, venta o uso.
En la práctica, esto significa que una unidad introducida en el mercado antes del 1 de agosto de 2026 podrá continuar en las tiendas hasta julio de 2028, aunque su etiqueta todavía no recoja los 81 alérgenos.
El criterio se aplica a cada unidad física, no de manera general a una marca o a todos los productos de un mismo lote.
Qué hacer si un cosmético provoca una reacción
La ampliación de la información ayudará a quienes ya conocen sus alergias, pero una etiqueta no permite diagnosticar por sí sola el origen de una reacción.

Dermatitis atópica. / Adobe Stock.
Cuando un cosmético provoque irritación, picor o lesiones persistentes, lo prudente es dejar de utilizarlo y conservar el envase, incluida la lista de ingredientes. Esa información puede resultar útil para que un profesional sanitario determine qué sustancia podría haber causado el problema.
También conviene recordar que las expresiones “natural”, “con aceites esenciales” o “sin perfume sintético” no garantizan que un producto esté libre de sustancias capaces de generar una alergia. Algunos alérgenos aromáticos aparecen precisamente de manera natural en determinados extractos y aceites esenciales.
Más información, pero no una alerta sanitaria
La entrada en vigor de la nueva regulación no constituye una alerta ni una retirada general de productos. Tampoco implica que los cosméticos con el envase antiguo sean peligrosos.
El cambio tiene un objetivo fundamentalmente informativo: que una persona sensibilizada pueda reconocer un número mucho mayor de sustancias antes de comprar o utilizar un producto.
Desde agosto, las etiquetas nuevas serán más detalladas, pero durante el periodo transitorio habrá que tener en cuenta que los envases anteriores pueden continuar legalmente en las estanterías. La fecha definitiva llegará el 1 de agosto de 2028, cuando todos los cosméticos que sigan comercializándose deberán incorporar el nuevo etiquetado.












