los primeros días de Mourinho, del estruendo al silencio total

Un Mundial es tan gigantesco y tan excepcional, apenas uno cada cuatro años, que lo absorbe todo. No digamos ya si, como ha sido el caso, España llega hasta las últimas rondas y, de remate, gana el título. Hasta los grandes clubs como el Barça y el Real Madrid pasan a un discretísimo segundo plano cuando la competición mundialista se calienta. Y sus protagonistas, para qué engañarnos, lo agradecen.

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