Las comparaciones entre Leo Messi y Lamine Yamal son inevitables. La Masia, la zurda, el desparpajo, el regate o la precocidad dibujan un sinfín de paralelismos entre ambos. Pero si hay algo que explica la dimensión de esta final es, precisamente, todo aquello que los diferencia. Porque el argentino y el español han llegado al mismo escenario recorriendo caminos muy distintos.
1. El Mundial llega en momentos opuestos
Messi disputa el último Mundial de su carrera; Lamine juega el primero. Para uno puede ser el broche definitivo; para el otro, apenas el comienzo de una trayectoria que puede durar tres o cuatro ediciones más siempre que la salud le acompañe. En Messi tiene el ejemplo a seguir.
2. Lamine llegó antes de lo que llegó Messi
Aunque Messi debutó con 17 años, Lamine ha quemado etapas todavía más deprisa. Con 16 ya era titular en el Barça y con 17 ganó una Eurocopa siendo protagonista. A los 19 ya juega una final del Mundial. A esa edad Messi ni siquiera había disputado una Copa América, en la que debutó con 20 años.
Ronaldinho y Leo Messi / FC Barcelona
3. Messi tuvo que emigrar; Lamine nació en casa
Messi dejó Rosario con 13 años para perseguir un sueño en Barcelona. Cambió de continente y de vida. Lamine Yamal nació en Catalunya, creció en Mataró y todo su desarrollo futbolístico ha sido en el entorno del Barça.
4. La presión mediática
Messi creció prácticamente protegido en lo que a la exposición pública se refiere, tanto en el Barça como en lo relativo a las redes sociales. No existían TikTok, Instagram, Twitch ni la exposición permanente de hoy en día. Lamine vive desde los 16 años bajo un foco infinitamente mayor. Cada partido, cada gesto y cada declaración se analizan al instante.

Lamine, en su fiesta de cumpleaños / INSTAGRAM
5. Messi heredó un Barça ganador; Lamine lo reconstruye
Messi debutó en un equipo donde estaban Ronaldinho, Eto’o, Deco, Xavi, Puyol… Inició su andadura convirtiéndose, de hecho en uno de los más jóvenes de la plantilla que ganó la Champions de París 2006. Pese a la autocomplacencia en la era final con Rijkaard, la base estaba ahí. Lamine ha tenido que asumir responsabilidades siendo adolescente en un Barça en reconstrucción y convertido muy pronto en referencia ofensiva.
6. Dos caminos distintos hacia la selección
Messi tardó años en conquistar el cariño unánime de Argentina. Durante mucho tiempo convivió con críticas por no rendir igual que en el Barça, donde ganó cuatro Champions mientras en la albiceleste todo eran proyectos fallidos. Lamine Yamal ha generado consenso prácticamente desde su debut con España y se ha convertido en líder de la selección sin contestación posible.
7. El físico
Messi necesitó un tratamiento hormonal durante su adolescencia para poder desarrollarse a nivel de crecimiento, un tratamiento que pagó el Barça, un gesto que Leo nunca ha olvidado. Desde La Masia entendieron desde el primer momento que su talento merecía cualquier esfuerzo. Lamine, en cambio, nunca ha tenido ese condicionante y destaca precisamente por un físico privilegiado para su edad que, eso sí, también trabaja para mejorar.

Lamine ya presume de ser el 10 del Barça / Dani Barbeito / SPO
8. Dos liderazgos diferentes
Messi es un tipo de líder que maneja su ascedencia desde la pausa y de forma silenciosa, sin aspavientos, sin levantar la voz, dando siempre ejemplo a nivel de profesionalidad, compromiso y sacrificio. Lamine tiene otro tipo de personalidad, mucho más expansiva, espontánea y descarada dentro y fuera del campo. El liderazgo en ambos surge a partir de su talento único, pero lo ejercen de forma distinta.
9. Los títulos llegan en distinto orden
Messi ganó primero Champions y Ligas con la camiseta del Barça mucho antes que hiciera lo mismo logrando grandes títulos con Argentina. De hecho, Leo tuvo que hacer frente a muchas críticas por parte de sus compatriotas, que, finalmente, han acabado rendidos ante su grandeza pese a que ganó su primer gran título con 34 años (Copa América). En el Barça ya la conocieron mucho antes. Lamine, en su caso, ya es campeón de Europa con la selección española, un título grande a nivel internacional que ha llegado antes (lo ganó con 17 años) que la Champions con el Barça, el gran objetivo de cara a la próxima temporada.

El dorsal ’10’ de Argentina tiene dueño: Leo Messi / EFE
10. Los referentes y el dorsal
Messi creció teniendo como espejo a Ronaldinho, de quien heredó el dorsal con el número 10. Compartió vestuario con el brasileño, aprendió de él y heredó el liderazgo del mejor Barça de la época. Lamine, en ese sentido, ha tenido que crecer sin un referente claro en un vestuario que no contaba con un referente tan evidente hasta el punto de coger el relevo del ’10’ de Ansu Fati.
Fuente: Sport












