Durante su intervención en el programa Llapis de memòria de la Cadena SER, Caroline Graham Hansen compartió recuerdos de su infancia vinculados al deporte y a la selección noruega.
El programa arrancó con el himno Ja, vi elsker dette lande, una melodía que la futbolista asocia al orgullo de representar a su país. También celebró haber podido lucir siempre el dorsal número 10, tanto en el Barça como en la selección nacional, un número que la conecta con sus referentes de juventud.
Vacaciones largas, pero ambición intacta
Graham disfruta actualmente de ocho semanas de descanso, las más extensas que ha tenido en «casi una década», antes del inicio de la nueva temporada. Aun así, mantiene la exigencia competitiva que caracteriza al vestuario azulgrana: «La gente se cansa cuando siempre ganan los mismos equipos. Sabemos que, por cada año que hacemos bien, tenemos que hacer un plus al siguiente».
Caroline Graham Hansen durante el partido de champions / GORKA URRESOLA / SPO
La jugadora confirmó que, aunque su contrato expira el 30 de junio, ya existe un acuerdo verbal para su renovación. Sobre los tiempos del club, añadió con complicidad: «Aquí las cosas van a otra velocidad… pero me gusta esta calma; la gente siempre acaba cumpliendo».
Alemania, lesiones y el momento de querer dejarlo todo
La noruega recordó su etapa en el VfL Wolfsburg, marcada por lesiones que afectaron a su motivación: «Llega un momento en que te cansas un poco; sientes que nunca llegas y sacrificas mucho».
Incluso llegó a plantearse abandonar el fútbol: «Hubo un momento en que no disfrutaba y quería buscarme otra cosa que me hiciera sentir alegría». El consejo de su padre, descansar y no decidir en caliente, fue decisivo para reconducir su carrera.
Graham explicó que de pequeña veía los clásicos con el dorsal de Rivaldo a la espalda. Su llegada al Barça en 2019, sin embargo, estuvo acompañada de críticas: «Decían que me iba por dinero… no tenía sentido; el Barça femenino no tenía el dinero que tiene ahora».
Pese a ello, asegura que se sintió parte del club desde el primer día: «Tomé la decisión correcta».
Exposición mediática y rechazo al individualismo
La futbolista reconoció que la visibilidad pública aumentó con su llegada al Barça, pero afirma que lo gestionó con tranquilidad: «No leo casi nada y vivo en mi mundo disfrutando del fútbol».
Criticó la tendencia mediática a destacar individualidades: «En los medios se busca mucho el ‘yo’ y a mí no me gusta esa individualidad en el fútbol».
Sobre la lucha por el Balón de Oro, fue clara: «No basta con jugar bien; hay que crearse una marca».
Sueños impensables y vocaciones alternativas
Graham reflexionó sobre cómo el fútbol femenino ha evolucionado hasta permitir sueños que ella, de niña, ni sabía que existían: «¿Cómo podía soñar con ganar la Champions si no sabía ni que existía?».
Antes de imaginarse como futbolista profesional, aspiraba a ser científica especializada en osos polares o piloto de caza, profesiones que veía más realistas en su infancia.
Noruega, curiosidades y vida mediterránea
El programa cerró con anécdotas sobre la cultura noruega: la tradición de comer tacos los viernes, la fascinación por las novelas de crímenes y la baja criminalidad del país.
Graham admitió que, aunque Noruega ofrece un gran bienestar, hay aspectos mediterráneos que prefiere, como la gastronomía y la vida social: «En Noruega, la gente es más antisocial hasta que se va el sol y la gente empieza a beber».













