Era el estreno del Athletic en pretemporada, oportunidad de ver otra vez a los leones de corto, pero todos los focos en Portugalete se dirigían al banquillo. Sin novedades en el verde más allá del regreso de los cedidos, el principal fichaje del conjunto rojiblanco es el de Edin Terzic. El nuevo líder. Se abre una era después de los últimos cuatro años con Valverde a los mandos. El alemán acaparó la atención en el test contra el Derio y se le vio integrado en esta puesta de largo a los ojos de la afición, que le demostró cariño.
El autobús del Athletic llegó a La Florida una hora antes del comienzo del choque. Se escuchaba a los txikis mencionar a “Terzic” mientras el chófer aparcaba. Han ubicado al nuevo míster de saque. Primero salieron los leones y fueron chocando los puños y luego bajó el cuerpo técnico. El alemán, con su característica sonrisa, se paró a firmar una camiseta en el pequeño camino a la puerta de acceso.
Si algo llama la atención en la pretemporada zurigorri es lo nutrido del cuerpo técnico. Hasta diez miembros del equipo de Terzic supervisaron el calentamiento de los jugadores del Athletic. Había catorce en total; más que suplentes, que eran trece. Ahí estaba De Marcos, al otro lado de la barrera saludando a De Burgos Bengoetxea, árbitro de la contienda y natural del Portugalete. Muchas batallas en Primera de uno y otro, aunque sin coincidir.
Terzic hasta se llevó algún piropo en los prolegómenos del amistoso. Salto al verde al grito de “guapo”, por parte de unos niños, lo que le despertó otra sonrisa. Lo entendió bien, sin dificultades con el idioma. Se ubicó en el banquillo y allí estuvo observando el partido con tranquilidad, en contraste con la intensidad mostrada en los primeros días en Lezama. No se levantó hasta mediado el primer acto. Parecía dirigirse a los centrales, quizá para ajustar la idea de meter a Hugo Rincón por dentro.
Se le vio a Terzic apuntar cosas en una libreta, al estilo de Valverde. Como curiosidad, se quedó en el descanso en el banquillo de La Florida junto con algunos de los leones que fueron relevados y es que dispuso un once distinto para cada una de las partes. Tenía más que hablar con los que iban a jugar el segundo tiempo que con los que se fueron a la ducha.
Tampoco le cambió el rictus con los dos goles del Athletic en la reanudación. Eso sí, tuvo que modificar el plan con la lesión de Maroan. También cayó Quevedo por parte del Derio y los banquillos decidieron acabar diez contra diez debido a lo apretado de efectivos que estaba la escuadra de Tercera RFEF. Hubo un tercer tanto y todo terminó con calma. Se volvió a agitar con el pitido final. Invasión de campo con Terzic como objetivo principal. El preparador estuvo varios minutos sacándose fotos con todo el mundo. Ha caído de pie.











