El año de terminar proyectos. Así ha calificado la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, el tiempo que le queda al frente de la capital aragonesa antes de que se convoquen de nuevo elecciones. Unos meses en los que tendrá que afrontar el remate de obras que cambiarán la cara de la ciudad en lugares como el Portillo, la avenida de Valencia, el Coso y la plaza San Miguel, el estadio de la Romareda, el parque del Tío Jorge o las riveras del río Huerva, donde emergerán nuevos parques y corredores peatonales. Las obras también son visibles en zonas como Arcosur, donde se ha reactivado la construcción del barrio más joven de la ciudad o en las promociones de vivienda que prometen resolver las falta de oportunidades de emancipación por aumento de los alquileres.
El Gobierno municipal comparece este miércoles a las 10.00 horas en el salón de plenos de la plaza del Pilar «con la satisfacción de haber cumplido» tras haber puesto en marcha (o dejado en una fase muy avanzada) la inmensa mayoría de los compromisos adquiridos con los ciudadanos en el programa electoral de 2023. Una hoja de ruta que en opinión de los responsables municipales «ha contribuido a hacer de Zaragoza una ciudad más moderna, más sostenible, más atractiva y con mayores oportunidades para vivir, trabajar e invertir».
El debate, que se espera bronco por una oposición que debe tomar la iniciativa y presentarse como alternativa de gobierno, será también una oportunidad para Chueca de cerrar el círculo de su proyecto de legislatura antes de enfrentarse de nuevo a las urnas. «Si bien una parte muy importante de los objetivos fijados al inicio del mandato ya se han alcanzado o están próximos a culminar, la ciudad debe seguir avanzando para consolidar el camino recorrido y afrontar nuevos retos con ambición, estabilidad y una planificación a largo plazo», indican.
Será el momento de los anuncios, de modo que la alcaldesa previsiblemente dará a conocer nuevas iniciativas destinadas a reforzar el crecimiento de Zaragoza, favoreciendo la creación de oportunidades económicas o impulsando la sostenibilidad.
Chueca celebrará en su intervención una legislatura en la que ha logrado atraer población y consolidar un ansiado crecimiento demográfico. Además pondrá sobre la mesa las políticas de vivienda, la apuesta por una movilidad más eficiente y unas iniciativas de regeneración urbana que en su opinión «han contribuido a configurar una ciudad más accesible, más competitiva y mejor preparada para afrontar los desafíos de los próximos años«. Por contra la administración municipal lidia con sacar adelante proyectos atascados como la reactivación de Giesa, los pliegos de las nuevas zonas azules, el Parque de Atracciones o algunos equipamientos en los barrios consolidados
El acceso a la vivienda ha sido una de las prioridades del mandato. Y así ha quedado reflejado en las inauguraciones de los primeros hogares de alquiler asequible. Unas medidas que van parejas a unos buenos datos económicos que han permitido al equipo de la alcaldía trabajar con presupuestos en expansión. «Se ha mantenido el compromiso de no aumentar la presión fiscal sobre los zaragozanos y administrar los recursos públicos con criterios de eficacia para que cada inversión genere un beneficio directo para la ciudad», indican.
El transporte público será, con total seguridad, uno de los principales caballos de batalla. La oposición centrará sus críticas en los recurrentes fallos en la frecuencia de paso de los autobuses, el caos circulatorio que provocan las calles abiertas en canal y la saturación del servicio, un malestar creciente entre los usuarios de los barrios periféricos. Previsiblemente se reclamará impulsar de forma definitiva un nuevo trazado para el tranvía que consiga vertebrar de este a oeste la ciudad, conectando barrios históricamente aislados en esta materia como San José, Las Fuentes, Delicias, Oliver, Miralbueno y Valdefierro.
Ola de calor
Con los concejales reunidos en medio de una ola de calor, la gestión de las zonas verdes, la tala de árboles y la falta de sensibilidad ambiental serán otros de los reproches que tenga que escuchar la regidora. También se esperan alusiones a la falta de sensibilidad con el patrimonio arquitectónico que se ha mostrado en los últimos años. El último ejemplo está en la muy probable demolición de una de las casas que forman parte del tejido tradicional de la ciudad junto a la plaza San Agustín, declarada en situación de ruina. Este se suma a otros como los derribos en el Tubo y otros lugares del centro histórico.
Desde el movimiento vecinal ha pedido a la alcaldesa que centre su discurso en la realidad ciudadana. «El verdadero estado de la ciudad no se ve desde los despachos de la plaza del Pilar, se ve pisando los baches de las aceras, esperando el bus que no llega o buscando sombra en verano en nuestros barrios», han manifestado desde la Federación de Asociaciones de Barrio de Zaragoza (FABZ).
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