El Congreso de los Diputados ha tumbado este martes la senda de estabilidad propuesta por el Gobierno con los votos en contra de PP, Vox y Junts per Catalunya. Este era el primer paso para la elaboración del que debería ser el primer proyecto de Presupuestos Generales del Estado de la legislatura, cuyo futuro queda ahora en el aire. La votación, que se repetirá en una semana, anticipa un nuevo fracaso para las cuentas que el Ejecutivo ha prometido presentar.
El ministro de Hacienda, Arcadi España, ha sido el encargado de defender la propuesta gubernamental. Durante su intervención, ha recordado que con estos objetivos se «sostiene el Estado de bienestar», se «fortalece la soberanía nacional» y se «responde a las crisis con más eficacia». Además, ha insistido en que la política económica del Gobierno «está funcionando» y permite «afrontar los retos que el país tiene por delante».
El Gobierno ha presentado en un Pleno extraordinario el acuerdo del Consejo de Ministros con los objetivos de estabilidad para el trienio 2027-2029. La propuesta contemplaba un déficit público del 1,8% del PIB en 2027, del 1,6% en 2028 y del 1,5% en 2029, asumiendo la Administración General del Estado la mayor parte del ajuste. Sin embargo, la falta de apoyos ha impedido que la medida salga adelante, lo que evidencia la dificultad de pactar los presupuestos.
El ‘no’ de los socios y la oposición
El rechazo más duro ha llegado desde Junts, socio prioritario del Ejecutivo. El diputado Josep Maria Cruset ha calificado la propuesta como «una estafa para Catalunya». «De cada 100 euros que se repartirían ustedes, propone dar solo uno a Catalunya. Eso sí, de cada 100 euros, los catalanes tendremos que pagar 21. Lo que ustedes proponen es evidente que es una estafa para Catalunya y ustedes no pueden contar con los siete votos de Junts para poder aprobarlo», ha sentenciado Cruset, cuya formación exige una financiación a medida.
Lo que ustedes proponen es evidente que es una estafa para Catalunya y ustedes no pueden contar con los siete votos de Junts para poder aprobarlo»
Cruset también ha acusado al Estado de ser un «depredador» y ha afirmado que el Gobierno busca desviar la atención: «Como está asediado por la corrupción no le queda más que tratar de hacer ver que gasta mucho para tapar el latrocinio de los suyos». Finalmente, ha concluido que se trata de «una operación de marketing para esconder sus flaquezas: que no tienen mayoría parlamentaria y que están envueltos en corrupción».
Ustedes ya no engañan a nadie, estamos ante una operación de marketing para esconder sus flaquezas»
Desde el Partido Popular, se ha insistido en que «el único acuerdo que esperan los españoles es la convocatoria de elecciones». Por su parte, Vox ha calificado la propuesta del ministro de Hacienda como una «sarta de mentiras», cuestionando la gestión económica general y la capacidad de mantener las infraestructuras y servicios.
Podemos, otro de los socios que ha retirado su apoyo, ha justificado su voto en contra por el «continuo aumento de gasto militar decidido por Sánchez». El diputado Javier Sánchez Serna ha declarado que no comparten «esa orientación». «Nosotros queremos destinar el dinero público para los servicios públicos», ha explicado.














