El Consejo de Ministros prevé aprobar este martes el anteproyecto de ley contra la violencia vicaria, que según define la norma es aquella que se ejerce «a través de una persona interpuesta» para hacer daño a la víctima de la violencia de género. Se trata de una ley pionera dado que, por primera vez en Europa, define y tipifica este tipo de violencia que tiene como primeros y máximos exponentes a Ruth y José, los pequeños asesinados en 2001 por José Bretón para hacer daño a su madre, Ruth Ortiz.
La norma, que se aprobará en segunda vuelta para su remisión a las Cortes, ha sufrido varios retrasos y vaivenes, debido a las reticencias que generó el anteproyecto inicial en el Ministerio de Infancia y en varias de las asociaciones de víctimas. El ministerio capitaneado por Sira Rego se levantó, incluso, de la mesa de negociación y se «desmarcó» públicamente del proyecto porque, a su juicio, el Ministerio de Justicia se negaba a tener en cuenta las reivindicaciones del movimiento feminista, que Igualdad también comparte.
Escuchar al menor y limitar visitas y custodias
Finalmente, para aunar voluntades, el texto sí recoge una de las principales reivindicaciones de Rego y las llamadas ‘madres protectoras’: que se retire la patria potestad a los padres condenados por violencia de género. Según ha trascendido a través del informe complementario aprobado en mayo por el Consejo General del Poder Judicial, el nuevo borrador del texto incluye la suspensión de la patria potestad a los agresores condenados por violencia de género, vicaria o sexual contra la pareja o sus hijos, la vieja demanda de las asociaciones de víctimas, que ha sido avalada por el CGPJ.
Además, el texto contiene medidas para potenciar la escucha a los menores implicados y limitar las visitas y custodias durante el proceso judicial, obligando a los jueces a «reforzar la fundamentación» si deciden mantener la relación paterno-filial entre un padre acusado de violencia y sus vástagos. Al mismo tiempo, la norma precisa qué es la violencia vicaria y contra quien puede ejercerse, teniendo en cuenta la posibilidad de que el agresor no solo haga daño a sus hijos, sino también a los padres, hermanos y demás familiares de su pareja o expareja.
Definición
En concreto, el anteproyecto aprobado en septiembre del año pasado definía la violencia vicara como «aquella que, con el objetivo de causar dolor y sufrimiento a las mujeres, puede ejercerse sobre los hijos o personas menores sujetas a su tutela, guarda y custodia; los ascendentes o los hermanos de esta, así como su pareja o anteriores parejas, aunque no exista convivencia». Hasta ahora solo se incluyen en las estadísticas y medidas de prevención a los hijos y sin una protección completa, según los expertos. En lo que llevamos de año han sido asesinados tres menores y en 2024 la cifra alcanzó el récord de nueve.
La norma también incorpora, de forma novedosa, una pena accesoria destinada a prohibir la publicación o difusión de mensajes, textos, imágenes o contenidos que tengan relación directa con el delito, para evitar la revictimación de la pareja o expareja. Con esta pena se trata de evitar la situación a la que se enfrentó Ruth Ortiz cuando su expareja, José Bretón, participó en el libro ‘El Odio’. La polémica provocó que el libro finalmente fuera retirado por la propia editorial.
Asimismo, la ley también contempla que el CGPJ proporcione una «formación obligatoria» en violencia vicaria a los jueces y fiscales, como condición indispensable para acceder y promocionar en la carrera judicial y fiscal.
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