Hace unos días, INFORMACIÓN publicaba una noticia referente a que, en nuestra provincia, existían 60 barrios o distritos urbanos calificados como barrios vulnerables. De ellos, en Elx, hay 12.
Como bien se especificaba en el reportaje, estos datos aparecen en el último Catálogo de Barrios Vulnerables que se publica cada diez años por el Observatorio de la Vulnerabilidad Urbana, con la participación de la Universidad Politécnica de Madrid y el Ministerio de Vivienda. En este último trabajo publicado, los datos corresponden al año 2021 y se han analizado los municipios españoles con más de 50.000 habitantes.
Es evidente que a ningún Ayuntamiento le entusiasma que aparezca su municipio en un catálogo de este tipo, por muy rigurosos que sean los datos. Incluso en uno como el de Elx, en el que se hacen declaraciones, comunicados, anuncios, vídeos y lo que se presente para anunciar hasta lo que no está escrito, no es raro que algo como esto, que está escrito y bien escrito, no merezca a nuestros responsables municipales ni una sola referencia. Que se sepa una realidad que no es bonita, que demuestra que una parte importante de nuestra ciudad presenta índices muy preocupantes para las personas que allí viven, en cuanto a sus necesidades económicas, culturales, sociales, etc. puede romper ese discurso de que vivimos en una especie de Arcadia feliz, en la que todo va estupendo y en la que los que nos mandan se desviven por atender las necesidades de los más vulnerables, antes que otras cuestiones de tipo ideológico, religioso o similares. Es verdad que hay de todo, pero cuando se observa la despreocupación en el derroche del dinero público que, en muchas ocasiones, se denuncia públicamente, ante los cambios de farolas, colocación de flores, cambios de aceras que estaban bien mientras otras siguen siempre mal, inversiones siempre en los mismos barrios céntricos, etc., no resulta extraño, entonces, que aparezcan informaciones como éstas.
Entre los 12 barrios vulnerables en Elx, se encuentran los de Palmerales-San Antón que, además, es el único que se califica como «vulnerabilidad crítica», que es la máxima, para los 5.800 residentes que, según el informe, allí se concentran. También se citan en esta relación los barrios de Carrús Este y Oeste, Casablanca, El Toscar, El Canal-Sector V, Pla de Sant Josep entre otros. Estamos hablando de una parte importante de la ciudad y muy poblada.
En principio no debería extrañarnos de que Elx aparezca en estos listados. Recordemos que, desde hace años, en los informes que publica, anualmente, la AEAT para determinar los barrios más pobres de cada municipio mayor de 200.000 habitantes, Elx siempre ha estado en puestos de cabeza. Sin ir más lejos, en el informe de la AEAT que se publicó en 2017, con datos de 2016, entre los diez barrios de España con rentas más bajas, elaboradas a partir de las declaraciones de renta, aparecían tres de nuestra ciudad y, para más inri, encabezaba el listado estatal la zona de Carrús Plaza de Barcelona, el tercer puesto lo ocupaba Altamira-El Toscar y séptimo puesto la zona de Asilo-El Canal. Peor, casi imposible. Algo se ha mejorado desde entonces, en parte por esfuerzos propios y, por otro lado, porque otras zonas españolas han empeorado mucho su situación y nos han adelantado en ese preocupante listado.
No es, por tanto, algo nuevo. Lo preocupante es que una ciudad como la nuestra siga teniendo estos datos negativos tan extendidos y con tanta gente afectada. Todo ello debería exigir, de las administraciones implicadas, especialmente el Ayuntamiento, pero también Generalitat y el propio Estado, más preocupación por el tema, con mayores recursos económicos para los sectores más necesitados. El Ayuntamiento debería utilizar esta situación para exigir más atención a Elx desde otras administraciones, especialmente en las áreas sociales que mayor incidencia tienen en el día a día de la población de estas zonas más vulnerables. Los temas de bienestar social, con la dependencia a la cabeza, dependen de la Generalitat y ahí no se deben admitir los recortes que, desde que llegó el PP y Vox, se están acometiendo. El deterioro de estas áreas, junto a la Sanidad, Educación, Cultura, etc., está empeorando la calidad de vida de mucha gente. Mientras se apuesta por incrementar los conciertos privados y el desvío de dinero público al sector privado, lo público se degrada, y los que pocos recursos tienen sufren la no asistencia adecuada o el endeudamiento para determinados tratamientos o, como el caso de la dependencia, tener que asumir los cuidados la propia familia impidiendo trabajar a algún miembro, con la consiguiente reducción de ingresos en el núcleo afectado. Es el modelo que ha implantado Ayuso en Madrid, y que se extenderá, con mucha más fuerza aún por toda España, cuando gobierne Feijóo y Abascal sea su vicepresidente.
Los recientes presupuestos de la Generalitat para 2026 profundizan esa política de recortes sociales, al igual que ya lo hicieron los últimos del Ayuntamiento de Elx que se aprobaron con los votos de PP y Vox a pesar de las denuncias de PSOE y Compromís sobre los flagrantes recortes sociales que contenían en bienestar social, ayudas al IBI, igualdad, reducción selectiva en algunas ONG, etc.
Esperemos que los datos publicados sirvan para cambiar algunas prioridades, y tener más en cuenta a aquellas zonas y personas más necesitadas, que falta hace.
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