Cuando a las 12 del mediodía del lunes 6 de julio silbó potente el chupinazo desde el balcón del Ayuntamiento de Pamplona, una descarga de emoción y de nervios le recorrió la columna vertebral. Sin embargo, tenía que esperar, porque aún le quedaban tres días para repetir la aventura anual de lanzarse al casco viejo de la capital navarra para correr entre potentes astados.
Te hablo de Jerónimo Taracena. Este guadalajareño, corredor de encierros desde su infancia y asiduo a los Sanfermines «desde 1999», se sumergirá del 9 al 14 de julio en la marea rojiblanca para, fundamentalmente, tomar parte activa del núcleo de las Fiestas dedicadas al patrón, San Fermín, declaradas de Interés Turístico Internacional.
«Soy corredor de encierros desde pequeñito, cuando en aquel entonces había encierros chicos con becerritas por los pueblos, que ahora ya los niños no tienen esa suerte. Luego, cuando nos lo permitió la norma, corríamos con animales de 4 o 5 años, es decir, ya con encierros, y, en Pamplona, corro desde el año 99» -ha recordado en Mediodía COPE en Guadalajara.
Para este corredor acreditado y presidente de la Federación Taurina de Guadalajara, el de Pamplona es «el encierro» por antonomasia, porque -dice- «hay encierros en Guadalajara, en la provincia, por ejemplo, en la capital, en Sigüenza, en Azuqueca de Henares, pero no encierros como tal, porque lo que denominamos encierros por el campo son sueltas».
Corredores de diferentes pueblos de Guadalajara en los Sanfermines (en ángulo derecho superior, con camiseta azul, Jerónimo Taracena)
En este sentido, ha explicado que lo que «hace diferente» al festejo pamplonés «de otros también denominados encierros» es que «se corren las reses que van a ser lidiadas por la tarde en la corrida«.
Pero lo que convierte a Pamplona, año tras año, en sede del «Mundial de los encierros» durante ocho días no solo sucede entre talanqueras, sino a lo largo y ancho de la ciudad.
«Los toros vienen diez o doce días antes. Están expuestos en unos corrales donde todo el mundo puede visitarlos. Todo el mundo vive esa fiesta, no necesariamente el corredor» -ha destacado, añadiendo que «la tarde de antes del encierro se corren desde las afueras de la ciudad hasta los corrales que vemos por la mañana en la televisión», a lo que hay que añadir «el encierro, con todas las manifestaciones culturales que le rodean: la jota, murales por las calles, la liturgia o las manías de cada corredor…», ingredientes que, según Taracena, pueden asemejarse al «encierro de Brihuega, por esa liturgia que lo rodea, los prolegómenos y el después del encierro, que te hacen sentir ese tipo de emociones que no se sienten en otros encierros».

«La masificación permite manejar distancias con respecto al toro»
En cuanto a la masificación de personas que caracteriza a los encierros de San Fermín, cabe una doble interpretación, porque, por un lado, provoca «empujones con la gente, agarrones, caídas y tropezones», pero, por otro lado, «permite manejar distancias con respecto al toro, que en otros sitios sería inviable» -ha apuntado el corredor, explicando que, al ir «el toro muy tapado de gente», favorece la posibilidad de «acercarte mucho, arrimarte mucho, correr entre astas, como nosotros decimos».
El encierro de Pamplona es muy explosivo y requiere mucha preparación y mentalización
Corredor de encierros y presidente de la Federación Taurina de Guadalajara
Sin embargo, «en otros lugares, en los que hay mucho más espacio por haber menos gente, el toro te ve, te enfoca y va hacia ti, con lo cual es mucho más complicado aguantar más tiempo» -ha advertido, aunque teniendo plena conciencia de que el arte de correr los encierros pamploneses radica en hacerlo «más con la cabeza que con los pies», o lo que es lo mismo, con un gran sentido de responsabilidad y concentración, ya que «tienes que estar en el sitio adecuado, en el momento en el que llegan los toros, la manada, para poder posicionarte bien y que puedas avanzar y puedas correr», sobre todo teniendo en cuenta que «las carreras en Pamplona son carreras cortas».

«Los encierros de Pamplona se corren más con la cabeza que con los pies»
Efectivamente, según Jerónimo, se trata de un encierro «muy explosivo», prácticamente «un suspiro», que exige «mucha preparación y mucha mentalización» y genera una sensación «super intensa», que, en su caso, se ha ido renovando cada mes de julio desde hace 27 años, con anécdotas «de todos los colores», porque en esto de correr entre toros bravos hay «días buenos y días menos buenos».
Aun con todo, buena parte de la suerte de la carrera «depende de si la manada se fracciona o no» -ha indicado, refiriéndose a que «cuando algún toro queda suelto, el animal se ve intimidado y su instinto y su bravura le hace defenderse y ahí sí que puede haber problemas».
Pero sin duda, además de la emoción adictiva de participar en los encierros, el presidente de la Federación Taurina de Guadalajara pretende cumplir otra misión en Pamplona, que es la de promocionar el de la capital alcarreña. Un festejo con «muchísimos años» de historia -ha asegurado, remitiéndose «al estudio que hicimos en la federación, recopilando un poco la historia, que data del mil quinientos y pico, vamos que esto ya se hacía antes, es decir, se traían los animales desde las dehesas o desde las fincas para ser lidiados luego en la corrida».
El encierro de Guadalajara está probablemente por detrás del de Pamplona a nivel nacional
Corredor de encierros y presidente de la Federación Taurina de Guadalajara
En definitiva, según Jerónimo Taracena, «Guadalajara ya hace años que recuperó algo que se había perdido y, poco a poco, lo va trabajando y lo va mejorando», hasta celebrar «un encierro muy atractivo, no al nivel de Pamplona, pero probablemente por detrás de Pamplona a nivel nacional».
No en vano, para el «corredor-corredor», el guadalajareño «es un encierro muy bien considerado, casi más que el de Pamplona, porque da opción de correr mejor que los últimos años en Pamplona, por el tema de la masificación» -ha sentenciado orgulloso.










