Pedro Sánchez, Yolanda Díaz, Mónica García y Elma Saiz salieron en tromba este martes contra Alberto Núñez Feijóo por sus palabras sobre «el insostenible absentismo laboral». El presidente del Gobierno y sus ministras le acusaron de «llamar cáncer a las bajas laborales» y de querer «recortar el sueldo de los trabajadores enfermos».
El presidente afirmó que «quien llama ‘cáncer’ a las bajas laborales y propone que los trabajadores enfermos cobren menos deja claro de qué lado está«.
La vicepresidenta segunda sostuvo que «estar enfermo no es una elección» y que «desproteger» a las personas trabajadoras sí lo es.
La ministra de Sanidad puso el foco en que las bajas son un acto médico y acusó al líder del PP de estigmatizar a los enfermos con su metáfora. Y la titular de Seguridad Social cargó contra Feijóo por «castigar» al trabajador enfermo y por querer alterar los convenios colectivos «porque lo dice él».
Pero la paradoja es que la propia Saiz defendió en octubre de 2024 un nuevo modelo de recorte de bajas por cáncer y por ictus para impulsar la vuelta anticipada al trabajo de forma gradual. Aquel planteamiento ya abrió el debate sobre cómo compatibilizar salud y actividad laboral… y la polémica en el seno del Gobierno.
Solo hay una razón detrás de la incapacidad temporal: proteger la salud de las personas trabajadoras. No hay más opciones ni razones. Ni flexibilidad, ni parcialidad, con la salud no se juega. https://t.co/u5A7o5MSRh
— Yolanda Díaz (@Yolanda_Diaz_) October 3, 2024
El plan de Saiz consistía en que determinados empleados pudieran modular su regreso al puesto según su evolución clínica, para reducir de cargas a la Seguridad Social. La ministra argumentó entonces que «un esquema flexible» favorecería la recuperación y aliviaría al sistema.
Este martes, en su discurso ante el Círculo de Empresarios Vascos, en Bilbao, el líder del PP no habló de los enfermos como de un «cáncer», sino que usó esa metáfora para referirse al creciente absentismo en su conjunto.
Feijóo calificó ese fenómeno como «un cáncer que no podemos pagar» y advirtió que lo abordará «con o sin acuerdo» con los sindicatos y la patronal cuando gobierne. Aun cuando el líder popular no detalló medidas concretas, sí anticipó que tomará decisiones ejecutivas si llega a la Moncloa.
En esa cita, el líder del PP trató de alinearse con las preocupaciones del tejido empresarial sobre costes laborales y sostenibilidad de la Seguridad Social.
Alerta creciente
Feijóo habló ante empresarios que llevan meses alertando del impacto creciente del absentismo en la competitividad.
Lo hizo, además, vinculando sus críticas a la gestión del Gobierno con la oleada de casos de corrupción, y el «elevado coste reputacional» de que toda la OTAN vaya a saber que la esposa de Sánchez no viaja porque le han retirado el pasaporte«.
En su intervención, el presidente del PP recordó que en 2018 había unos 450.000 trabajadores que no acudían a su empleo cada día. Que ese dato se ha más que duplicado ahora, porque ya se han superado los 1,1 millones en 2025. Y que el País Vasco se situaba a la cabeza del absentismo en el primer trimestre de 2026.
Los datos oficiales, advirtió Feijóo, indican que el coste asociado a esas ausencias supera los 30.000 millones de euros al año. Y si el déficit de la Seguridad Social que cifró en 70.000 millones, para concluir que «esto no se sostiene» y que debe abordarse “con o sin acuerdo” de patronal y sindicatos.
La preocupación por el absentismo no es nueva y viene avalada por datos que ya han encendido las alarmas en el mundo empresarial. Un estudio de Randtad, difundido recientemente, sitúa en torno al 7% la proporción de trabajadores que faltan a su empleo cada día en España.
Ese informe eleva los datos más allá de los oficiales que citó Feijóo, y estima que 1,6 millones de personas no acuden a su puesto a diario, con alrededor de 1,4 millones en situación de incapacidad temporal.
Las organizaciones empresariales advierten de que el aumento de las bajas compromete la productividad y las decisiones de contratación. Algunas patronales han llegado a hablar de «pandemia de absentismo» y de un problema «crítico» para la economía española.
Entre las propuestas de las patronales figuran que la Seguridad Social asuma más coste de las bajas y que se refuerce el papel de las mutuas. También se ha puesto sobre la mesa recuperar el despido por absentismo, suprimido en 2020, y revisar incentivos y controles médicos.
Ese tipo de medidas ha sido contestado por organizaciones profesionales, que alertan del riesgo de desconfianza hacia el criterio clínico.
Componente emocional
En este contexto, la elección del término «cáncer» por parte de Feijóo para referirse al absentismo, casual o no respecto a la propuesta del Gobierno en octubre de 2024, añadió un componente emocional al debate.
La metáfora facilitó que el Gobierno y la izquierda le atribuyeran un desprecio hacia los enfermos y hacia las propias bajas laborales. El líder del PP trataba de ilustrar lo que considera un «casi seguro fraude» por encima de determinados porcentajes de absentismo.
Los datos que manejan los estudios sobre absentismo apuntan a un coste que roza la mitad del déficit básico de la Seguridad Social, de 70.000 millones al año. Eso explica que el asunto haya entrado de lleno en la agenda empresarial y, ahora, en la pugna entre Gobierno y oposición.
Pero lo cierto es que la propia titular del Ministerio quiso abordar la crisis, hace algo más de año y medio, abordando ese coste con incentivos a la reincorporación gradual de trabajadores de baja por patologías graves.
Su propuesta buscaba compatibilizar protección y sostenibilidad, y situaba precisamente en la baja por cáncer uno de los casos piloto de ese nuevo modelo.













