La primera edición del “Festival del Llagu” finalizaba este domingo con ganas de crecer para futuros encuentros en Vigo de Sanabria. Con temperaturas de pleno verano, el grupo Radizz Ensemble 4Tet fusionó el folklore tradicional con los ecos del jazz.
Los integrantes de Radizz Ensemble abrieron la actuación con una reinterpretación de “Habas verdes” de Ungilde del gaitero Julio Prada, primer guiño al público sanabrés que siguió el concierto a resguardo de las carpas. Así abrió el domingo de festival tranquilo y para todos los públicos, que cerraba el sábado a altas horas con una “Jam Sesion” muy concurrida en el escenario de Las Escuelas.
El cuarteto, habitualmente quinteto, regaló al público los arreglos de la música tradicional castellana, de Salamanca a Ávila, rescatando temas populares e incorporando composiciones lideradas por el guitarrista y compositor Víctor Antón. La ausencia de María San Miguel dejó sin “voz” y sin violín al grupo en esta ocasión.
El cuarteto formado además por Roberto Nieva al saxo, Mario Carrillo al contrabajo y las percusiones y el batería Diego Martín se dieron una vuelta por “El Cancionero de la Olmeda” reinterpretando unas “Ruedas” de Burgos sobre los arreglos German Díaz “zanfonista y hombre del Renacimiento”. La obra de Miguel Manzano, el más ilustre de los etnomusicólogos, se fusionó en este festival con esa improvisación del jazz.
El pandero cuadrado, uno de los instrumentos casi desaparecido en décadas, apareció en el escenario para marcar con profundidad. “El mandil de Carolina” fue otro de los guiños de Radizz Ensemble al noroeste del territorio. Con el deseo de que “dure muchos años y esta festiva crezca” se despidió Antón ensalzando el escenario, el entorno natural de la sierra y el Lago.
La cocinera Marta del Prado preparó un festival de arroz con verduras para para más de un centenar de comensales, vecinos de Vigo y asistentes al concierto. El festival se completó con una exposición “Miradas y texturas” de Domingo Fernández Silva” y la actuación de “Nacho Loring Quintet” que reunió al público de nuevo a las sombras del campo de fútbol y a horas más refrescantes.
En un fin de semana repleto de actividades y fiestas locales, con la Regata del Lago y la afluencia a las playas por la ola de calor, el festival arrancó con timidez pero con el apoyo de los vecinos de Vigo que abren las puertas a la siguiente edición.














