Anteriormente dedicábamos esta tribuna a la centenaria plaza de toros del barrio Lucas, recordando ya la existencia de un coso taurino anterior, levantado en la Rambla veinte años antes. La documentación localizada desde entonces nos permite reconstruir con bastante precisión la historia de aquella primera plaza de toros de 1906. Dada la abundancia de información, en esta ocasión centraremos nuestra atención en su proyecto y construcción, dejando para una próxima entrega el relato de su inauguración.
Gracias al trabajo de José Mira Pastor, quien dedicó un capítulo a esta plaza en su libro Callosa en tiempo de ayer, bajo el título Aquella plaza de toros, conocemos hoy parte de su historia, que las fuentes periodísticas permiten completar.
A finales de 1905, la prensa comenzó a hacerse eco del proyecto. A principios de noviembre, periódicos como El Liberal, El Demócrata, El Graduador o El Correo anunciaban la intención de construir una plaza de toros en Callosa de Segura. Poco después, el Diario de Córdoba, en su edición del 12 de noviembre, añadía que las obras comenzarían en breve. La noticia alcanzó una notable difusión y no estuvo exenta de críticas. Ese mismo día, El Faro del Magisterio lamentaba que la prioridad del municipio fuese levantar una plaza de toros cuando las escuelas públicas continuaban instaladas en condiciones muy deficientes. El periódico afirmaba: «¿No sería más útil, necesario y conveniente que antes de plaza de toros se hiciese en Callosa un buen local para escuelas?».
El Diario de Orihuela informaba el 28 de noviembre de que ya se había encargado a un arquitecto la redacción del proyecto, anunciando que los empresarios facilitarían próximamente más detalles. El 4 de diciembre, La Correspondencia de Alicante revelaba que los comerciantes Tomás Salinas Roselló y Manuel Miralles Rives habían encargado el proyecto a un arquitecto. Ambos, junto con Agustín Pina Manresa, constituían la empresa promotora del coso taurino, cuya inauguración estaba prevista para la siguiente temporada. El elegido fue José Antonio Rodríguez Martínez, arquitecto municipal de Murcia y referente de la arquitectura modernista.
La plaza de toros de la Rambla (I): proyecto y construcción / INFORMACIÓN
El 20 de enero de 1906, El Graduador, fiel a su línea editorial en favor de la enseñanza, publicaba una nota titulada Lo que priva. En ella informaba de que la inauguración estaba prevista para el mes de mayo y anunciaba la participación del «valiente y entendido matador Julio Martínez Templadito» en las corridas inaugurales. Sin embargo, el periódico concluía insistiendo en que hubiera preferido anunciar la apertura de una escuela, «que bien lo necesita este pueblo tan laborioso».
La contratación del diestro alicantino continuó ocupando espacio en la prensa. La Correspondencia de Alicante informaba el 26 de enero de que la empresa ultimaba su participación junto a su cuadrilla, augurando «un éxito seguro». Más adelante, El Diario del 24 de febrero y El Liberal del día siguiente situaban las corridas inaugurales los días 3 y 4 de junio.
Mientras tanto, las obras avanzaban con rapidez. El Diario, fundado en Orihuela un año antes, realizó un seguimiento continuo de la construcción. El 1 de marzo destacaba el entusiasmo del vecindario ante el levantamiento de la nueva plaza, expresando el deseo de que la empresa organizase «un buen programa que anime a los aficionados de los pueblos circunvecinos pues con las nuevas corridas ha de acreditarse la nueva plaza». El 14 de marzo anunciaba inicialmente la participación de reses de las ganaderías de Eduardo Olea, de Madrid, y Romualdo Giménez, de La Carolina, mientras que el 23 de marzo comunicaba que ya se habían colocado los cimientos del graderío.

La plaza de toros de la Rambla (I): proyecto y construcción / INFORMACIÓN
También resulta especialmente significativa la tribuna publicada por Unión Republicana el 26 de marzo bajo el título ¡Qué diferencia! En ella se comparaba la iniciativa callosina con la situación de Orihuela, lamentando que una ciudad cinco veces mayor todavía no hubiera conseguido construir una plaza de toros –la oriolana no sería inaugurada hasta el 31 de agosto de 1907-. El periódico elogiaba el dinamismo de los callosinos afirmando que «realizan cuanto se proponen en bien de su villa, la cual florece de un modo asombroso y en la que las iniciativas beneficiosas caen en terreno abonado para prosperar».
En abril las obras se encontraban ya muy avanzadas. El día 19, El Diario señalaba que la inauguración coincidiría con la tradicional fiesta de «las mozas». El 5 de mayo destacaba el buen ritmo de los trabajos en «este circo taurino que viene haciéndose en el industrioso e importante pueblo de Callosa de Segura». Cinco días después informaba de que Agustín Pina y Manuel Miralles habían viajado a Sevilla para contratar el ganado, permaneciendo Tomás Salinas al frente de unas obras «que en breve quedarán terminadas». Añadía además la elevada demanda de localidades, lo que llevó a plantear la ampliación del número de palcos hasta veinte.
Los días 11 y 12 de mayo, El Noticiario y El Liberal publicaban la orden para que el arquitecto provincial inspeccionara el edificio. Finalmente, el 15 de mayo, El Diario informaba de que Enrique Sánchez Sedeño, arquitecto provincial desde 1892, había realizado el reconocimiento oficial para comprobar las condiciones de solidez y seguridad del recinto. Ese mismo día, El Liberal confirmaba que la plaza se encontraba completamente terminada.
Manuel Mira recoge además un elogio hacia los tres jóvenes empresarios, destacando que la iniciativa había nacido de su entusiasmo y que «no piensan en el lucro; solo quieren brillo y esplendor para el pueblo que les vio nacer». Gracias a sus gestiones consiguieron que la Compañía de Ferrocarriles Andaluces organizara trenes especiales desde Alicante para los días de las corridas y adquirieron finalmente los toros en las ganaderías de Francisco González Trapero, de Siles (Jaén), con divisa azul, y de Juan Serrano, de La Carolina, con divisa blanca y rosa, todos ellos de cinco años.
El 17 de mayo, El Diario describía con detalle la nueva plaza, «situada al final de la calle Mayor y en el sitio llamado La Rambla». Destacaba la solidez de la construcción, la comodidad de sus instalaciones y la amplitud de sus cuadras, corrales y dependencias. Paralelamente, Tomás Salinas encargó en Valencia la impresión de los carteles y programas anunciadores que comenzaron a repartirse el 22 de mayo.
Este día, El Noticiero informaba del acuerdo adoptado por los empresarios para instalar una taquilla de venta anticipada en la cervecería Mayer, situada en la calle Mayor de Alicante. Cuatro días más tarde, Unión Republicana confirmaba que la plaza callosina estaba completamente terminada y volvía a ironizar sobre el retraso oriolano afirmando que «dentro de poco Orihuela, junto a Callosa, quedará a la altura del betún». Al mismo tiempo, la Compañía de Ferrocarriles publicaba los horarios especiales, paradas y precios de los billetes para facilitar el desplazamiento de los aficionados, mientras la prensa alicantina y oriolana destacaba la enorme expectación que habían despertado las corridas inaugurales.
Finalmente, el 1 de junio, El Diario publicaba un edicto del alcalde, José Martínez Navarro, invitando a toda la comarca a asistir al acontecimiento, haciendo un llamamiento a los vecinos para acoger a los aficionados foráneos. En ella afirmaba que «la inauguración de esta plaza de toros en los días 3 y 4 de junio próximo ha de constituir indudablemente un acontecimiento para nuestro pueblo». Al día siguiente, el mismo periódico publicaba una charla taurina en la que resumía el sentimiento general con una frase muy significativa: «En España no se concibe una mediana urbe sin plaza de toros; por eso mismo están contentísimos nuestros vecinos al ver terminada la suya».
Así concluye el proceso de construcción de la primera plaza de toros de Callosa de Segura. La inauguración los días 3 y 4 de junio de 1906, ampliamente recogida por la prensa de la época y llena de detalles de gran interés, será el objeto de la próxima entrega de esta tribuna.
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