«Yo soy de Colombia y estoy aquí con mi esposo y mis dos hijos desde 2024, vinimos porque la guerrilla de allá empezó a extorsionarnos». Así comienza su relato Paula Andrea Torres, de 45 años de edad, colombiana, psicóloga de profesión, vecina de la pedanía murciana de Puente Tocinos y una de las más de 45.000 personas que, en la Región, solicitaron acogerse a la regularización extraordinaria de inmigrantes puesta en marcha por el Gobierno central el 16 de abril, la cual acabó el 30 de junio.
En su tierra natal, rememora Torres, «las cosas se complicaron» hasta el punto que «decidimos vender todo, dejar todo y venirnos para salvarnos la vida». «Vinimos sin nada», reitera, «empezamos a vivir en una habitación los cuatro, fue muy difícil». Sin embargo, «hemos sido bendecidos, Murcia es una tierra de bendición para nosotros», agradece la mujer, que se queda con que «pudimos llegar aquí como familia, juntos». Gracias a la regularización, tanto su esposo como ella cuentan ya con un NIE (Número de Identidad de Extranjero).
Tener este código único, personal e intransferible supone para Paula Andrea Torres la incorporación al mercado laboral con todas las de la ley. De este modo, «el lunes empiezo a trabajar ya en una empresa con contrato», celebra.
Se trata de una firma «de impresión digital, hacen como etiquetas», la misma compañía donde ya está empleado su esposo. «Y me dieron la oportunidad a mí», cuenta la mujer, que no es ajena al sector, puesto que «en Colombia teníamos una empresa de lo mismo y tenemos 25 años de experiencia», manifiesta.
La vecina ve la luz al estar «con trabajo y la niña en la universidad», en referencia a su hija pequeña. Cuando la familia salió de su país natal con lo puesto («con una maleta cada uno», rememora la madre), se frenaron las carreras de los dos descendientes. Y es que «mi hijo es arquitecto y mi hija estaba estudiando Arquitectura» en su tierra. Preocupada por el futuro especialmente de la joven, Torres apunta que «logramos que la Universidad Politécnica de Cartagena le convalidara y ahora está estudiando Arquitectura aquí».
Abrirse camino en España, no obstante, «ha sido un proceso difícil», reconoce la psicóloga. Las peores trabas, la tramitación de la documentación y «sentirte tan vulnerables». Cuando no tenían papeles, ni ella ni su esposo tuvieron «ningún episodio con la Policía»; ahora, con el NIE en el bolsillo, respiran más tranquilos.
«Columbares fue una luz»
«Lo bueno de Colombia es que en la Cancillería están muy dispuestos para sacar el certificado de que una no tiene ningún problema con la Policía», significa la mujer, que asegura que el proceso, en este sentido, «fue muy rápido».
Además, «Columbares fue una luz en medio de la oscuridad», sentencia. Qué personas tan bonitas y tan dispuestas», dice, en referencia a la organización humanitaria que ayuda a personas vulnerables desde hace décadas.
Paula Andrea Torres, de 45 años de edad, madre de familia y vecina de Murcia, fotografiada este viernes. / Juan Carlos Caval
«Nosotros venimos a construir país con ustedes, a compartir los talentos que tenemos», enfatiza Torres, que explica que «yo, por ejemplo, soy psicóloga y me gradúo en diciembre porque mi universidad tiene convenio con la Universidad Católica de Ávila».
En su día a día en la Región, «con los españoles que son nuestros amigos, jamás he visto discriminación o un mal comentario, pero en las redes sí», afirma la colombiana, que lamenta que hay quienes ven que «el médico se demoró en llamarte y piensan que es por culpa de los inmigrantes».
«Ya somos murcianos»
La familia vive de alquiler, donde «estamos como más organizados. Llegamos con una maleta cada uno, al final hemos podido hacer vida y organizarnos», resalta la mujer, que solo tiene palabras de elogio para su tierra de acogida: «Murcia es una bendición de ciudad, la gente es muy bonita».
«Nosotros venimos a incluirnos a una cultura diferente, hay que respetar sus tradiciones, no venir a cambiar o a querer imponer, sino incluir, aprender de ustedes, cómo viven, cómo comen…», va desgranando la psicóloga. En el caso de su familia, «nosotros nos hemos ido acoplando y ya somos murcianos», subraya Torres, que tiene claro que «las cosas son más fáciles respetando los espacios de los demás».
Trámites en marcha
Por otro lado, las solicitudes todavía pueden ser denegadas (y la persona afectada volvería a estar en situación irregular). De momento, no hay resolución alguna desestimando una petición y, si las hubiese, se darán «mucho más tarde», explican abogados expertos en Extranjería. La razón: si faltan documentos por presentar para completar el proceso (por ejemplo, el certificado de delitos penales, porque en algunos países los trámites se están demorando), se da a esta persona un margen de 15 días para conseguirlo.














