Marruecos y Canadá inauguraron los octavos de final del Mundial con un partido que ofreció un escenario inesperado. Los norteamericanos salieron al campo con más intensidad que los norteafricanos. El partido se jugó en el campo marroquí y prueba de ello es que a los diez minutos acumulaban tres saques de esquina. Eustaquio llevaba la batuta en el medio mientras la tela de araña diseñada por el seleccionador canadiense Jesse Marsch aislaba a los creadores africanos (El Aynaoui, Bouaddi y Ounahi) con Sugir cerrando todas las puertas.
Lesión de Saibari
Pisaba muchas más área Canadá, pero Bono solo tuvo que realizar una intervención decisiva ante Jonathan David en la primera parte. Las malas sensaciones de los de Ouahbi se multiplicaron cuando el punta marroquí Ismael Saibari, recientemente fichado por el Bayern, se llevó a la mano a los isquios y se tuvo que retirar lesionado. Ahmed y Buchanan no terminaban de conectar con David y el dominio estéril de los ‘canucks’ no encontraba premio. Pero al menos mantenía muy alejados de su área a Brahim, Hakimi y compañía. La primera mitad terminó trabada, con Marruecos elevando su aspereza y el inglés Michael Oliver mostrando un puñado de tarjetas. Ni había goles ni ocasiones claras. Las ganas canadienses asfixiaban al talento africano al descanso.
La segunda parte arrancó con una decisión de Oliver trascendente. En una jugada aislada Ounahi perdió la pelota y agarró a un rival sin ánimo de jugar la pelota, pero el árbitro inglés dio ley de la ventaja porque seguía en poder canadiense y olvidó amonestar al del Girona. Los canadienses protestaron airadamente, pero Ounahi siguió en el campo y minutos después adelantaba a Marruecos con un disparo en una falta ensayada al borde del área. El gol obligó a los norteamericanos a arriesgar y eso descosió el partido, que al ofrecer más espacios ofreció más llegadas a las áreas. El ímpetu de los canadienses seguía sin traducirse en ocasiones claras y el seleccionador marroquí metía más cemento en el césped. Los minutos goteaban mientras se disparaba la tensión y la frustración de los ‘canucks’. Marsch sacaba todo el arsenal ofensivo que tenía en su banquillo, pero no terminaba de producir ocasiones. Una falta desperdiciada al borde del área, un disparo lejano de Buchanan, una lluvia de centros sin rematador…
Y entonces, en el minuto 81, se desató una contra en la que Brahim pisó área y en el último momento recortó para asistir a Ounahi, que clavó su latigazo en la red y selló el pase de Marruecos a los cuartos de final, donde se medirá al ganador del duelo entre Francia y Paraguay. Rahimi coronaba el triunfo en otro contragolpe que terminaba por castigar la inoperancia de los canadienses ante un rival que disparó cuatro veces a portería y marcó tres goles. Después de meter a nueve selecciones en las eliminatorias, África veía cómo se producía una criba en dieciseisavos pasando solo Marruecos y Egipto. Los norteafricanos ya están en cuartos y a un paso de igualar el paso a semifinales, como en el pasado Mundial. Los ‘faraones’ se medirán a Argentina, que aún está sobrecogida por el susto ante Cabo Verde.
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