El último informe del Estado del Clima en el mundo 2025, publicado por la revista ‘Earth System Sci Data’, dentro del programa Copernicus y coordinado por Piers M. Foster, es implacable y preocupante.
Si hace unos años el tema del cambio climático obligaba, desde la investigación científica, a estar vigilante e ir dando cuenta de las evidencias que se iban produciendo, este nuevo trabajo genera ya inquietud sobre el futuro de nuestro clima.
Hay numerosos datos que pueden comentarse, pero dos de ellos resultan alarmantes, porque confirman que el proceso de calentamiento está desbocado y que el ser humano antes de solucionar el problema lo va agravando año a año.
El desajuste en el balance energético planetario alcanza ya 1,2 W/m2; el último informe del IPCC (2021) lo había fijado en 0,7 W/m2. En solo cinco años se ha agravado este desajuste de forma constante.
La radiación solar, a la que todavía hay gente que achaca el proceso actual de cambio climático, apenas ha contribuido con 0,1 W/m2 al aumento de este desajuste en el balance de energía de nuestro planeta desde 1750.
Por otro lado, la temperatura terrestre en 2025 era ya 1,39 ºC superior a la anotada en el año base de 1850. Tenemos el 1,5 ºC a la vuelta de la esquina. Un umbral que no se deseaba alcanzar a finales del presente siglo. Suma y sigue.
Más madera, como nos decía esa inolvidable película de los hermanos Marx. Y ahora podemos seguir riendo las gracietas de los ignorantes que van negando el cambio climático, que van diciendo que calor en verano siempre ha hecho, que van incluso menospreciando a la ciencia climática.
En nuestro país, vivimos un momento de euforia económica, de récord de afluencia turística, de abundancia de agua en los embalses. Qué me importa el cambio climático. Y van pasando los años y el proceso se va agravando. Pero tranquilos, según algunos no pasa nada. Pongamos el aire acondicionado a un grado menos y a disfrutar del verano… Ya llegará el invierno.















