Logan Costa estaba llamado a ser el gran nombre propio de Cabo Verde en el Mundial. Por club, edad, mercado y jerarquía, aparecía como el rostro más reconocible de una selección debutante que se presentó sin complejos y se marchó con una ovación global. Sin embargo, la historia eligió otros protagonistas. Mientras los Tiburones Azules empujaban a Argentina hasta el límite, el groguet lo vivió desde fuera, como símbolo de un sueño al que llegó, pero no de la manera que imaginaba.
Cabo Verde cayó por 3-2 ante la vigente campeona del mundo después de una prórroga salvaje camino de los octavos de final. Leo Messi abrió la noche, Deroy Duarte sostuvo la fe africana, Lisandro Martínez volvió a adelantar a Argentina, Sidny Lopes Cabral firmó un empate de enorme belleza y el desenlace acabó inclinándose del lado albiceleste con un gol en propia puerta de Diney Borges, a raíz de un cabezazo de Cristian Romero. El resultado eliminó a la cenicienta Cabo Verde, pero no borró su hazaña: competir de tú a tú contra una potencia mundial.
Desde fuera
En ese escaparate, el foco no fue para Logan Costa. Lo absorbió Vozinha, el portero de 40 años que ha pasado de veterano entrañable a icono del Mundial con paradas y personalidad. También Sidny, lateral del Benfica, autor del 2-2 en la prórroga y una de las grandes apariciones de la selección caboverdiana. Costa, en cambio, quedó en un segundo plano que resume la dureza de su curso.
Su temporada con el Villarreal quedó marcada casi desde el primer día. El 19 de julio del 2025, en el primer amistoso de pretemporada ante el Basilea, sufrió una rotura completa del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda. La grave lesión frenó en seco a un central que venía de consolidarse como apuesta importante de la entidad amarilla. Durante meses trabajó lejos de la competición y con un objetivo emocional: llegar a tiempo al primer Mundial de la historia de Cabo Verde.
Logan Costa reapareció con el Villarreal ante el Rayo Vallecano en Vallecas tras 10 meses lesionado. / Agencias
Plazos
Logan volvió a asomar en la recta final. En febrero se incorporó parcialmente al grupo, en mayo entró en la lista mundialista como una apuesta por su recuperación y con el Villarreal apenas pudo sumar dos partidos y 28 minutos ligueros. Su presencia tenía más valor simbólico que competitivo: el futbolista de mayor cotización de Cabo Verde, tasado por Transfermarkt en 15 millones de euros, acompañaba al grupo, pero su cuerpo no estaba aún para devolverle el rango que le corresponde.

Convocatoria de Cabo Verde para el Mundial, con Logan Costa. / AGENCIAS
Sin minutos
Por eso su Mundial ha sido paradójico. Costa llegó como el jugador más caro de una plantilla que ha descubierto al mundo a Vozinha, Sidny, Deroy Duarte o Pico Lopes. El mercado señalaba al central del Villarreal; el torneo elevó a otros héroes. Para el Submarino, la lectura queda abierta: Logan regresa con la carga emocional de haber visto desde la orilla una aventura histórica. Su verdadero partido empieza ahora: recuperar la continuidad y transformar la frustración en impulso.
Colombia despide a la Ghana de Thomas Partey (1-0)
Thomas Partey se marchó del Mundial. Ghana cayó ante Colombia (1-0) en una eliminatoria cerrada, decidida muy pronto por el gol de Jhon Arias.
El centrocampista, que ha tenido un tormentoso paso por el Villarreal, intentó dar sentido a una reacción que nunca terminó de llegar. Desde el primer tramo asumió el mando, pidió el balón y probó fortuna con un par de disparos lejanos, que fueron las mejores señales de vida de las Black Stars, que a la hora de la verdad demostraron pocos recursos para responder al madrugador tanto cafetero (al filo del cuarto de hora).
Partey quiso ordenar a Ghana desde la base, pero la selección africana quedó atrapada entre la necesidad de atacar y el miedo a conceder espacios a Luis Díaz y compañía. Colombia, cómoda con ventaja, cerró pasillos interiores, enfrió el ritmo y obligó al mediocentro a jugar lejos del área y sin socios por delante. Ni Iñaki Williams ni Jordan Ayew encontraron continuidad y Ghana acabó chocando contra una zaga sólida.
El examarillo fue el termómetro de un equipo que compitió, pero al que le faltó colmillo en la noche más exigente, lo que les dejó fuera de octavos.
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