Leo Messi volvió a ser decisivo para Argentina. El capitán, elegido mejor jugador del triunfo por 3-2 ante Cabo Verde tras una prórroga de máxima exigencia, lanzó un mensaje claro tras sellar el billete para los octavos de final del Mundial: en un torneo de estas características no existen los rivales sencillos.
«Sabíamos que iba a ser un partido muy duro. Cabo Verde no había perdido contra España ni contra Uruguay. Esto es un mata-mata y aquí nadie te regala nada», resumió el delantero argentino, que suma ya siete goles en el torneo y que ya son 20 en 30 partidos en todas las Copas del Mundo, satisfecho por el pase de ronda, pero consciente de que su selección tuvo que sufrir más de lo esperado.
Messi destacó el carácter competitivo que viene mostrando la vigente campeona del mundo y la capacidad del equipo para mantenerse vivo hasta el final. «Lo venimos demostrando desde hace mucho tiempo. Esta selección compite hasta el final», aseguró. El capitán también puso en valor una de las grandes armas de la Albiceleste durante el encuentro: el balón parado. «Tuvieron mucha importancia las jugadas a pelota parada. Veníamos convirtiendo por ahí, tenemos buenos cabeceadores y gente que va muy bien arriba. Lo pudimos aprovechar y es algo que llevamos trabajando desde hace tiempo, tanto en defensa como en ataque. En una competición así lo hemos demostrado», explicó.
Pese a la clasificación, Messi evitó caer en la autocomplacencia y reclamó mejorar el rendimiento de cara a las eliminatorias que están por venir. «Lo importante ahora es descansar, pensar en lo que viene y sacar las cosas positivas más allá del pase. Hicimos cosas buenas, pero las malas hay que corregirlas porque también hubo muchas hoy», concluyó. Argentina ya está en octavos, aunque el mensaje de su capitán deja claro que el margen de error, a partir de ahora, será mínimo.













