Argentina no solo puede destacarse por su juego vistoso, tiene una cultura del sufrimiento y otra vez se puso de manifiesto en la victoria por 3-2 frente a Cabo Verde. Tuvo que disputar 120 minutos en el Estadio Miami y recibió el premio de su esfuerzo. El martes se enfrenta en Atlanta contra Egipto, que eliminó a Australia en los penales. «Partido durísimo, pero este equipo nunca se rinde. Cuando se dice que no hay rival fácil esto es lo que se demostró», dijo el entrenador, Lionel Scaloni, mientras los jugadores se fundían entre abrazos. «Hubiera sido una locura perder», dijo, una manera de reconocer que ese miedo estuvo en su mente o la de los jugadores después de que el rival pusiera el partido entablas dos veces. «Argentina compite y va a competir hasta el final», destacó no obstante.
«Lo importante ahora es descansar, pensar en lo que viene e intentar sacar cosas positivas del partido de hoy que, más allá del pase, creo que las hay», dijo Messi, quien anotó el primer gol para garantizarse su lugar en el podio de los artilleros del Mundial. Un golazo, con su firma. El capitán dejó entrever que se vienen también días de autocrítica. Es necesario «corregir las (cosas) malas que hoy fueron muchas».
Pese a esos errores que vinieron especialmente desde los laterales, el campeón 2022 salió a flote y Messi, otra vez, tuvo algo que ver con la remontada. El segundo héroe fue Lisando Martínez. El central del Manchester City habilitó a La Pulga en la primera diana y convirtió el segundo tanto. Fue su compañero en defensa, Cristian «Cuti» Romero, el autor del gol de la victoria cuando todo hacía pensar que se iba a la definición desde los 12 pasos. «Sabíamos que iba a ser un partido muy duro, no por algo este equipo no había perdido con España ni Uruguay», dijo Leo sobre Cabo Verde.
El comienzo del partido en Florida dejó en claro que el conjunto celeste y blanco buscó el protagonismo. Los africanos se encerraron en su área para esperar un contragolpe. Vozinha fue importante para mantener a la portería en cero.
«Hicimos lo más difícil que era el gol, creímos que a partir de eso íbamos a encontrar nuestro juego, pero fue todo lo contrario: perdimos la pelota, nos metimos atrás y no pudimos presionar bien», reconoció Messi sobre las dificultades para mantener la mínima ventaja. Él también se la lleva a Kylian Mbappé, Harry Kane y Erling Haaland, los otros goleadores del certamen. En el caso del inglés y el finés son dos goles de diferencia.
Las conclusiones de Messi se ajustan a lo que ocurrió. Argentina perdió la iniciativa y Cabo Verde logró la igualdad a través de Deroy Duarte. Lisandro Martínez volvió a poner a los sudamericanos en ventaja y, de nuevo, lo inesperado: el empate. «Ellos golpearon con sus armas. Esto es un mata-mata y nadie te regala nada», dijo el ex jugador del Barcelona.
El desahogo
La paridad en dos provocó escalofríos en las gradas, repletas de argentinos. Si bien en una definición por penales el seleccionado de Scaloni contaba con la presencia debajo de la portería de Martínez, el gran artífice de la consagración en Catar, en lo que va del Mundial han sobrado ejemplos de inesperadas eliminaciones en esa instancia definitiva. Entre ellos el de Alemania, uno de los candidatos, nada menos. Del otro lado, Vozinha había demostrado que también podía ser héroe. Todo podía suceder, y esa eventualidad desconcertó por unos minutos al favorito. Era el claro dominador, pero no terminaba de imponerse. Corría el reloj. Los nervios se hicieron evidentes. La cabeza de Romero trajo, sin embargo, una relativa tranquilidad. Faltaba muy poco para los penales, y hasta que no se escuchó el pitazo final del árbitro, el peor de los presagios estuvo latente. Al terminar el partido, los jugadores el espacio para el desahogo. «Este equipo no se da nunca por vencido y hay una energía hermosa en este grupo. Creo que estamos preparados para todo«, dijo Lisandro Martínez, y eso incluye e sufrimiento. Argentina padeció porque encontró un rival decidido a hacer historia y por sus propios errores. «Quedamos un poco descoordinados, y por eso nos hacían correr porque no podíamos presionarlo bien«, admitió Messi. El martes se sabrá si el flojo desempeño fue una excepción o se repetirá ante el conjunto de Salah.












