Awer Mabil se convirtió este viernes en el primer futbolista que juega un Mundial mientras pertenece al CD Castellón. El extremo de 30 años, que ha entrado en el arranque de la prórroga en el duelo de Australia contra Egipto, ha hecho carrera en el fútbol tras superar una dura historia personal.
El propio Awer Mabil ha dado voz a su pasado en diferentes entrevistas, a lo largo de los últimos años. Un foco de atención se dio en la antesala del pasado Mundial de Catar, cuando Mabil fue clave para la clasificación de Australia al anotar un penalti en la tanda del repechaje contra Perú: «Es una forma de dar las gracias a Australia, de parte de mí y de mi familia».
Awer Mabil llegó a Australia con 11 años, gracias a un programa de acogida. Nació en una choza de un campo de refugiados en Kenia. Allí llegó su madre tras recorrer centenares de kilómetros a pie, huyendo de la guerra de Sudán, donde luego falleció su padre. Mabil creció en el campamento de refugiados, junto a sus hermanos, y entre penurias. Comía una vez al día.
La pelota le sirvió para evadirse. También para soñar, como él mismo explicó durante su estancia en el Cádiz. Cuando jugaba descalzo con pelotas hechas con bolsas de plástico rellenas de calcetines, soñaba con jugar en Europa, con jugar y marcar en Champions, con jugar en una de las mejores Ligas y con ir a un Mundial. Lo logró.
Mabil comenzó a destacar en las ligas menores australianas, hasta asomar en uno de los clubs más importantes del país. Ganó una Copa con el Adelaide United, antes de emprender la aventura europea. Firmó por el Midtjylland danés, que primero lo cedió al Esbjerg y al Paços de Ferreira antes de apostar por él. Con el Midtjylland jugó en Champions y Europa League y levantó una Liga y una Copa.
Tras un breve paso por el Kasimpasa turco, Awer Mabil recaló en el Cádiz en 2022. No jugó mucho: cinco partidos en Primera y otro de Copa. Ese año participó con Australia en el Mundial de Catar.
Después se marchó al Sparta de Praga, donde ganó la Liga checa. Su último equipo fue el Grasshoppers suizo, con el que rescindió antes firmar con el Castellón, que no da todavía por cerrada la plantilla.
Mabil, que a principios de año renovó su contrato con el Castellón hasta 2028, no ha olvidado sus orígenes. Junto a su hermano impulsa una fundación con la que regresa al campo de refugiados para ayudar con diferentes iniciativas a través del fútbol.
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