Lagarde parece haber cambiado de opinión. Si hace escasos meses la presidenta del Banco Central Europeo (BCE) desterraba cualquier posibilidad de dejar la presidencia del supervisor antes del final de su mandato, fijado el 31 de octubre de 2027, la situación ya no es así. La banquera francesa ha confirmado la posibilidad de dar el relevo antes de la fecha límite en una entrevista con el diario ‘Les Échos’.
Eso sí, Lagarde ha puesto una condición: se marchará antes de tiempo en caso de que «el debate político francés requiera de una voz europea», y preservando su mandato, siempre que la estabilidad de precios en la zona Euro esté garantizada. «Es posible», han sido las palabras exactas utilizadas por Lagarde. No obstante, acto seguido, la banquera central de la zona euro ha defendido que «el capitán del BCE debe permanecer a bordo» para garantizar la estabilidad de precios en un momento en que la región vuelve a atravesar un periodo turbulento.
Cambio de opinión
El pasado 26 de febrero, Lagarde afirmó ante la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios (ECON) del Parlamento Europeo que contaba con la resolución de completar su mandato. «Pienso en acabar mi mandato», fueron las palabras escogidas por la presidenta para zanjar el debate por el momento, que había sido avivado a raíz de una noticia publicada por el medio británico ‘Financial Times’, que avanzaba una salida anticipada.
Pese a dejar claro que no tiene intención de salir del supervisor mientras la situación permanezca convulsa, Lagarde ha abierto la puerta a dejar el barco del BCE con la intención de convertirse en una voz clave en el panorama político francés. El país galo afrontará el próximo año las elecciones presidenciales, en las que la ultraderecha de Marine Le Pen y Jordan Bardella cuenta con ventaja. Lagarde, que fue ministra de Francia en tres ocasiones bajo las presidencias de Jacques Chirac y Nicolas Sarkozy, se abriría entonces a volver a la política doméstica para tratar de frenar el avance de ‘Agrupación Nacional’, el partido de Le Pen.
«Si este debate revelara una visión más limitada del lugar de Francia en Europa, creo que sería necesario explicar por qué ese sería un camino doloroso para nuestro país y para nuestros conciudadanos«, ha afirmado la máxima autoridad de la política monetaria europea, que accedió a la presidencia del BCE el 1 de noviembre de 2019, sucediendo al italiano Mario Draghi. Durante los ocho años anteriores, Lagarde se había desempeñado como directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), cargo que en la actualidad ocupa la búlgara Kristalina Georgieva.
En cualquier caso, la francesa ha asegurado que «no está en la agenda actualmente» participar en la campaña en apoyo de algún candidato o incluso postularse ella misma. No obstante, como presidenta del BCE, Lagarde se ha mostrado dispuesta a dialogar con los potenciales candidatos a la presidencia del país galo para plantear «con una voz francesa y europea» que Francia debe desempeñar un papel decisivo en el futuro económico de Europa y que, sin este entorno y anclaje europeos, las perspectivas económicas del país galo serían, «como mínimo, inciertas».
Hernández de Cos suena con fuerza
Las quinielas para determinar el candidato ideal para suceder a Lagarde, que han ido desarrollándose a lo largo del año, volverán con fuerza. El pasado mes de abril, un think tank de economistas británicos coronó al presidente del Banco de Pagos Internacionales (BIS) y exgobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, como el candidato más cualificado para suceder a Lagarde al frente del BCE.
Para los expertos, Hernández de Cos sería el candidato más idóneo para el puesto, por delante de otros pretendientes como el neerlandés Klaas Knot, exgobernador del Banco de Países Bajos; Isabel Schnabel, representante alemana en el Consejo Ejecutivo del BCE; Joachim Nagel, presidente del Bundesbank; o el francés François Villeroy de Galhau, gobernador saliente del Banco de Francia. Otro sondeo, en este caso elaborado por ‘Bloomberg’, daba como favorito a Knot, con Hernández de Cos en segunda posición.
Sin embargo, no hay que olvidar que la llegada de Lagarde al BCE fue una sorpresa. La francesa se desempeñaba entonces como directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), y frente al supervisor bancario se encontraba el italiano Mario Draghi. La francesa no era favorita en las encuestas, sino que dicha posición la ocupaba Villeroy de Galhau, el gobernador del Banco de Francia. El finlandés Erkki Liikanen fue también un nombre que sonó con fuerza en su momento, pero el Consejo Europeo terminó eligiendo a Lagarde, que había sido también ministra francesa en varias ocasiones, para el cargo.
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