Un nuevo estudio advierte que el plancton del Atlántico noreste europeo y del mar del Norte está disminuyendo en casi todas las zonas marinas tras décadas de transformación, con señales claras de deterioro en la base misma de las redes tróficas marinas.
La investigación, publicada en la revista Ecological Indicators, analiza más de seis décadas de datos sobre comunidades planctónicas y condiciones del agua en una extensa región que abarca desde Portugal hasta Noruega, además de todo el mar del Norte.
Depresión generalizada
Aunque para muchos sea un mundo invisible, el plancton sostiene buena parte de la vida marina. En especial, el fitoplancton (formado por microalgas que realizan la fotosíntesis) no solo constituye la base alimentaria de numerosos organismos, sino que además contribuye de forma decisiva a la producción de oxígeno del planeta. Estas microalgas generan aproximadamente la mitad del oxígeno terrestre.
El trabajo científico concluye que en ninguno de los hábitats pelágicos evaluados dentro de la región OSPAR (Aguas Árticas, el Gran Mar del Norte, Mares Celtas, Golfo de Vizcaya y Costa Ibérica), el estado del plancton puede considerarse “bueno”. Según los autores, todas las zonas estudiadas fueron clasificadas como “no buenas” o “inciertas”, una señal de alteración ecológica persistente y a gran escala.
Las regiones y los hábitats analizados recibieron una de cuatro categorías de estado: Buen estado ambiental, No buen estado ambiental, Estado incierto o No evaluado, basándose en un análisis integrado de los datos y en si había datos suficientes para realizar una determinación. / Universidad de Plymouth/Versión española de T21.
Disminución de la biomasa
Uno de los resultados más llamativos es la disminución de la biomasa de fitoplancton en casi todas las áreas marinas analizadas. El descenso afecta tanto al conjunto de las microalgas marinas como a grupos especialmente relevantes desde el punto de vista ecológico.
Entre los ejemplos citados, en el canal de la Mancha se ha observado una reducción del clorofila de hasta el 25%, mientras que en el conjunto del mar del Norte también se detecta una caída de la biomasa fitoplanctónica.
El zooplancton, formado por pequeños animales y fases larvarias que se alimentan del fitoplancton o de otros organismos microscópicos, también está cambiando. El estudio detecta descensos en grupos de zooplancton pequeño, como los copépodos, aunque en algunas zonas de aguas abiertas se registren más larvas de peces y crustáceos que en el pasado. Esa mezcla de señales refleja que no se trata de una simple bajada uniforme, sino de una reorganización profunda del ecosistema marino.
Referencia
Integrating plankton indicators to assess the state of pelagic habitats in the Northeast Atlantic. McQuatters-Gollop, A. et al. Ecological Indicators. (2026). DOI:10.1016/j.ecolind.2026.115005.
Origen principal: cambio climático
Los investigadores señalan que el cambio climático figura entre los principales factores, junto con cambios de nutrientes, descenso del pH y alteraciones de la mezcla oceánica. El calentamiento del océano altera la temperatura y la estratificación del agua, dos factores decisivos para que los nutrientes lleguen a las capas superficiales donde prospera el fitoplancton.
A eso se suma la acidificación asociada a la absorción de CO2 y, en muchas zonas, la presión añadida de la contaminación por nutrientes y la eutrofización.
Sociedades humanas afectadas
La importancia del hallazgo va mucho más allá del propio plancton. Los autores subrayan que estos cambios afectan a las redes alimentarias, a la pesca, al ciclo del carbono y, en último término, también a las sociedades humanas. Dicho de otro modo: cuando se debilita la vida microscópica del mar, se resiente una parte esencial del funcionamiento del océano.
Por eso, el estudio no se limita al diagnóstico. Sus responsables defienden que la medida más importante para proteger los hábitats pelágicos pasa por reducir las emisiones de CO2, al tiempo que reclaman políticas más estrictas contra la sobrecarga de nutrientes y una vigilancia más detallada del plancton.
En un momento en que Europa intenta medir la salud real de sus mares, el mensaje de este trabajo es contundente: la base invisible del océano está cambiando, y no para bien, concluyen los investigadores.
Fuente: Levante – EMV















