La tasa de inflación interanual de la eurozona se situó en junio en el 2,8%, lo que supone una desaceleración de cuatro décimas respecto al mes anterior y marca el nivel más bajo registrado en la región desde marzo de 2026. Si bien el dato de mayo estuvo condicionado por las tensiones geopolíticas derivadas del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, que ya acumulaba cerca de 100 días de duración y había ejercido presión al alza sobre los precios de bienes y servicios, en junio —tal y como confirman los datos preliminares publicados por Eurostat este miércoles— los precios reflejan una moderación progresiva del ritmo de encarecimiento en el conjunto de la unión monetaria.
El descenso del índice general se explica, principalmente, por la evolución de los componentes más volátiles de la cesta de consumo. En particular, la energía registró un incremento interanual del 8,7%, frente al 10,8% del mes anterior, lo que confirma una clara desaceleración en su contribución al aumento de precios. En paralelo, los alimentos frescos se encarecieron un 3,2%, también por debajo del 4% observado en mayo.
La inflación subyacente también se relaja
Más allá del comportamiento de los componentes energéticos y alimentarios, los datos muestran una moderación generalizada en otros segmentos de la economía. Los bienes industriales no energéticos aumentaron un 0,9% interanual, en línea con el registro del mes anterior, lo que sugiere una estabilidad relativa en este componente. Por su parte, los servicios se encarecieron un 3,2%, frente al 3,5% de mayo, contribuyendo también a la moderación del índice general.
Al excluir el impacto de la energía, la inflación de la eurozona se situó en el 2,2%, dos décimas menos que en el mes anterior. Si además se eliminan del cálculo los alimentos, el alcohol y el tabaco, la inflación subyacente descendió hasta el 2,4%, frente al 2,6% registrado en mayo. Esta evolución apunta a una cierta relajación de las presiones inflacionistas estructurales en la región.
Diferencias entre países de la eurozona
El comportamiento de los precios, eso sí, sigue mostrando una notable heterogeneidad entre los países miembros. Entre las tasas más bajas destacan las registradas en Malta (1,9%), así como en Estonia y Francia, ambas en torno al 2%. Sin embargo, en el extremo opuesto, los mayores incrementos se observaron en Lituania, con una inflación del 5,5%, Bulgaria con un 5,3% y Croacia con un 4,2%, lo que evidencia la persistencia de presiones inflacionistas en algunos Estados miembros, especialmente en Europa del Este.
En el caso de España, la inflación armonizada se mantuvo en el 3,6% interanual en junio, lo que sitúa al país por encima de la media de la eurozona y supone un diferencial desfavorable de ocho décimas respecto al conjunto del área monetaria.
España se consolida así como la economía de mayor inflación entre las grandes economías del euro, por delante de Francia (2%), Alemania (2,4%) e Italia (3,1%).
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