Con más de un millón de ejemplares vendidos y traducido a más de 40 idiomas, ‘El infinito en un junco’ (Siruela) ha cambiado la historia de la escritora y filóloga aragonesa Irene Vallejo que jamás se imaginó el exito que iba a alcanzar con un libro que, según ella misma confesaba, nació «como despedida de la escritura».
El ensayo, sin embargo, sigue en boga y, de hecho, en un nuevo paso más, acaba de salir al mercado ‘El infinito en un juego’, un juego de cartas basado en la obra que «invita a descubrir momentos clave vinculados a la historia del libro». Inspirado en la lectura de ‘El infinito en un junco’, una celebración de la palabra que traza un recorrido cronológico por las formas que encontró la humanidad para preservar las historias a lo largo del tiempo, además de avances y progresos, incluye los obstáculos que debieron superarse para que hoy disfrutemos de este maravilloso artefacto. «Los contratiempos no destruyen el camino, lo hacen posible. Cada obstáculo —material, político o simbólico— es también un impulso para reinventar la escritura, para encontrar nuevas formas de compartirla«, se explica en la síntesis promocional del juego que se puede adquirir ya en buena parte de las librerías.
El objetivo del juego
El objetivo de ‘El infinito en un juego’ es emprender un viaje por la historia del libro y sumar la mayor cantidad de puntos agregando cartas de acontecimientos al recorrido. El mazo contiene 50 cartas, que incluyen 30 acontecimientos, nueve contratiempos, nueve soluciones y dos inmunidades. Cuenta, además, con ilustraciones de Lucia Dellavalle.
Irene Vallejo confesaba en una entrevista reciente cómo nace ese libro y con qué motivo: «En el momento en el que empecé a escribir ‘El infinito en un junco’ acababa de nacer nuestro hijo con graves problemas de salud y yo que hasta entonces me había dedicado a la literatura de una manera muy a la intemperie, pequeña, sin resonancia ni siquiera nacional, solo muy local, pensé si es mi último libro, que sea un libro en el que agradezco todo lo que me ha dado la literatura y la escritura, muy especialmente la lectura. Y escribi ‘El infinito en un junco’ realmente como una despedida de ese sueño», asegura.
Por lo tanto, concluía, no intuía todo lo que ha venido después: «Lo que no esperaba ni remotamente es que este libro escritor con la total libertad de las bajas expectativas sin ninguna esperanza y casi con una sensación de ultimo gesto antes de dejar mi sueño se iba a convertir en algo muchísimo mas grande de lo que me hubiera atrevido a imaginar».
Fuente: El Periódico de Aragón










