Durante más de una década, el mercado de las criptomonedas ha crecido en Europa y España entre normas nacionales, vacíos regulatorios y episodios que marcaron su reputación, desde grandes quiebras como FTX hasta el auge de nuevos activos digitales. Esa etapa termina esta semana. A partir de este 1 de julio de 2026, cualquier empresa que quiera prestar servicios con criptoactivos en la Unión Europea deberá hacerlo bajo el paraguas del reglamento MiCA (Markets in Crypto-Assets), el primer marco comunitario que unifica las reglas del juego para todo el sector y que, según coinciden juristas, entidades financieras, plataformas especializadas y expertos consultados por este periódico, supone mucho más que una regulación de las criptomonedas: marca el inicio de la integración de los activos digitales en el sistema financiero tradicional. Todo ello, con el euro digital en el horizonte.
Hasta ahora, operar en este mercado implicaba navegar entre normativas nacionales muy distintas. Con la plena aplicación de MiCA desaparece esa fragmentación. Solo podrán prestar servicios las plataformas autorizadas como proveedores de servicios de criptoactivos (CASP) por un supervisor europeo –en España estará supervisado por la CNMV–, lo que permitirá además operar en el conjunto de la Unión mediante el denominado “pasaporte europeo”.
Para Gerard Espuga, socio de Beta Legal (despacho especializado en protección de datos, derecho digital y blockchain), el cambio es profundo porque ya no basta con estar inscrito a efectos de prevención del blanqueo de capitales. Las empresas deberán acreditar gobierno corporativo, solvencia, controles internos, sistemas de custodia, planes de continuidad y mecanismos de protección del cliente. En la misma línea, Marina Villalonga, socia de Asensi Abogados, considera que el mercado pasa “de jugar con reglas fragmentadas a hacerlo bajo un único reglamento europeo”, lo que profesionaliza el sector, aunque también eleva considerablemente las barreras de entrada.
Alejandro Calvo Schwarzwälder, abogado especializado en regulación digital e IA, cofundador de Vintert Digital Law, y miembro de la agrupación profesional de blockchain C4E, introduce un matiz: “Más que la madurez del mercado cripto, estamos ante la madurez regulatoria de Europa”. A su juicio, MiCA no elimina la volatilidad ni los riesgos propios de estos activos, pero sí permite distinguir con mayor claridad entre operadores que cumplen los estándares exigidos y quienes permanecen fuera del perímetro regulado.
Más confianza para el usuario, y más exigencias para las empresas
Las plataformas y empresas que ya han obtenido autorización defienden que el principal beneficiado será el cliente. João Augusto Teixeira, director de Cumplimiento Normativo de la plataforma española de criptoactivos Bit2Me, explica que la adaptación ha obligado a reforzar áreas como cumplimiento normativo, ciberseguridad, auditoría y gestión del riesgo. A cambio, el usuario dispondrá de mayor transparencia, mejores mecanismos de custodia y procedimientos más sólidos para proteger sus activos.
En la misma línea se pronuncia Víctor Sáez, director de Expansión y Alianzas Estratégicas de la plataforma cripto Kraken, quien considera que MiCA ofrece un marco homogéneo para toda Europa y puede aumentar la confianza tanto de particulares como de empresas, aunque también anticipa un proceso de consolidación del mercado en torno a operadores capaces de asumir el coste regulatorio.
Una internauta utiliza la aplicación Kraken para invertir en criptomonedas. Esta (Kraken) es una de las plataformas que tienen licencia para operar en Europa y España. / EUROPA PRESS
Ese posible efecto concentración es precisamente uno de los principales avisos de los expertos. Ignacio Ferrer-Bonsoms Hernández, abogado especializado en activos digitales y miembro de C4E, advierte de que existe el riesgo de que solo los grandes operadores puedan afrontar las nuevas exigencias, reduciendo la diversidad del ecosistema. Una preocupación compartida por Paula Pascual Cortés, fundadora de la conferencia institucional sobre cripto y blockchain MERGE, quien cree que la regulación atraerá a bancos y grandes inversores, pero podría dificultar el crecimiento de parte del ecosistema emprendedor europeo si no se aplica con suficiente flexibilidad.
La banca deja de mirar desde la barrera
Si hay un mensaje que se repite entre las entidades financieras es que MiCA aporta, por fin, la seguridad jurídica que necesitaban para desarrollar nuevos negocios relacionados con activos digitales.
Fuentes consultadas de Banco Santander sostienen que el reglamento permite explorar nuevos productos y servicios bajo un entorno regulado y anticipan que el mayor impacto llegará con las stablecoins reguladas (criptomonedas estables diseñadas para minimizar la volatilidad manteniendo un valor constante) y la tokenización de activos financieros (convertir un activo financiero en varias participaciones mediante ‘fichas’ digitales en una red de cadena de bloques –blockchain–).
Desde CaixaBank apuntan igualmente a que la armonización normativa facilitará el desarrollo de nuevas soluciones y productos financieros, aunque recuerdan que todavía será necesario coordinar su aplicación para evitar diferencias entre jurisdicciones.
Una visión muy similar comparten Lucía Pacheco y María José Escribano, del equipo de Regulación Digital de BBVA, quienes consideran que MiCA constituye una pieza clave de una transformación mucho más amplia. En su opinión, el verdadero cambio llegará con la evolución de infraestructuras capaces de combinar dinero tokenizado, pagos y activos digitales sobre redes interoperables.
Ese diagnóstico también lo comparten varios especialistas. Albert Salvany (C4E), consultor estratégico de IA y blockchain, cree que los activos digitales dejarán de ser una categoría separada para integrarse de forma natural en el sistema financiero. Dimitri Orga Casao, CEO de Fidex, empresa aragonesa de activos digitales, considera que comienza una etapa de “construcción institucional” del sector, mientras que el economista y operador de bolsa Arnau Montserrat insiste en separar la evolución del mercado de la regulación. A su juicio, MiCA no determinará el precio de los criptoactivos, pero sí las reglas con las que deberán operar quienes presten servicios sobre ellos.
Gran oportunidad si Europa no frena la innovación
Aunque el consenso sobre la necesidad de regular es prácticamente unánime, las fuentes consultadas coinciden también en que el verdadero desafío comienza ahora. Europa ha sido pionera al dotarse de un marco jurídico común para los criptoactivos, pero mantener esa ventaja dependerá de que la regulación no termine convirtiéndose en un freno para la innovación.
La advertencia también llega desde la plataforma Loki Cripto (C4E), una comunidad de expertos especializada en el análisis de fraudes y ciberestafas relacionadas con activos digitales. Sus responsables consideran que “MiCA contribuirá a mejorar la confianza”, pero recuerdan que la credibilidad del sector no se recuperará únicamente con una ley. Harán falta tiempo, transparencia y un comportamiento responsable por parte de las empresas.
Cinco años después de su aprobación, MiCA deja de ser un proyecto para convertirse en la nueva norma del mercado europeo. Y aunque los criptoactivos seguirán siendo un activo volátil y sujeto a riesgos, el consenso entre reguladores, banca, plataformas y expertos apunta en la misma dirección: Europa no solo ha regulado las criptomonedas; ha dado el primer paso para incorporar los activos digitales al corazón de las finanzas del futuro.
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