Este miércoles 1 de julio, la Unión Europea (UE) comenzará a aplicar una tasa revolucionaria a los productos comprados en Internet que procedan de terceros países. Por cada tipo de producto, las aduanas comunitarias impondrán una tasa de tres euros, que terminará encareciendo el precio de los paquetes, aunque Bruselas sostenga que el pago de la misma no recaerá en los clientes.
En el marco normativo anterior, los productos con valor inferior a 150 euros estaban exentos de pagar aranceles a su llegada a Europa, en virtud de la denominada norma “de minimis”. Sin embargo, la popularización del comercio electrónico, principalmente asiático, ha crecido a una velocidad inasumible para las aduanas europeas. Los paquetes de bajo valor han cuadriplicado su número en apenas tres años, con un volumen actual de 16 millones diarios en Europa y 180 millones anuales solo en España.
En principio, la tasa estará vigente hasta el 1 de julio de 2028, cuando la Comisión habrá acometido la reforma aduanera integral que pretende. A partir de entonces, los productos quedarán sujetos a un arancel aduanero convencional, cuya tasa impositiva variará en función del tipo de bien.
Una medida insuficiente
El sector de la distribución, que en principio saldrá beneficiado de esta medida, sostiene que no es suficiente. La Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución (ANGED), la patronal que aglutina a prácticamente todo el sector, sostiene firmemente que una tasa “no es la solución”.
La medida forma parte de una estrategia mayor, emprendida por la UE para limitar la cantidad de paquetes potencialmente peligrosos que llegan a los puertos europeos. En el pasado, compañías como Temu, Aliexpress o Shein se han visto envueltas en escándalos relacionados con productos peligrosos o directamente ilegales, que estaban entrando en Europa sin los controles adecuados.
Sin ir más lejos, Bruselas multó el pasado 28 de mayo con 200 millones a Temu por “no evaluar adecuadamente el riesgo sistémico de productos ilegales en su plataforma”. Las autoridades detectaron juguetes para bebés con riesgos químicos y piezas desprendibles que provocaban riesgos serios de asfixia. Por su parte, Shein quedó bajo el foco por alojar en su plataforma muñecas sexuales con apariencia infantil, con un proceso que aún sigue abierto.
Primer paso
“Lo que se debate en Europa es el problema del cumplimiento normativo. Muchos paquetes vendidos en estas plataformas no cumplen con los requisitos de seguridad y fabricación que se exigen a los fabricantes europeos”, lamenta la patronal, aunque reconoce que la medida es “un primer paso” que confirma que la cuestión está en la agenda de las autoridades europeas.
“Los reguladores son conscientes de que existe un problema de competencia desleal. No tenemos nada en contra de que entren nuevos operadores, porque el comercio se caracteriza por estar en permanente transformación. Pero deben existir las mismas reglas del juego para todos, porque estas plataformas se dedican a vender barato a costa de la seguridad de los consumidores”, sentencia.
Vigilar que no recaiga en consumidores
Por su parte, la Federación de Consumidores y Usuarios (CECU) ha reaccionado positivamente a la medida europea, pero ha alertado de un factor clave: el pago de la misma podría recaer en los consumidores. “CECU acoge con satisfacción esta medida destinada a mejorar la seguridad de los productos, pero advierte de que los consumidores no deben verse afectados por gastos inesperados en el momento de la entrega de sus compras”, advierten.
Desde la asociación de consumidores, explican, están preocupados por que algunos operadores postales y de reparto “puedan intentar repercutir estos costes a los consumidores tras la compra”. “Esto sería ilegal según la legislación de la UE, que exige que los consumidores sean informados del precio total por adelantado”, aclaran.
Emily Riesco, responsable de Comercio de CECU, amplía esta tesis. “Los consumidores no deberían pagar la nueva tasa. La reforma es clara: son los importadores, y no los consumidores, quienes deben pagar los derechos de aduana. Hacer a las plataformas responsables de que los productos cumplan las normas es esencial para garantizar una mayor transparencia y seguridad”, ha apostilla.
Suscríbete para seguir leyendo












