A la dificultad que arrastran los sectores tradicionales para conseguir nuevos trabajadores se suma desde hace tiempo el encarecimiento del alquiler y la escasez de alojamiento, un problema que se acentúa en las zonas costeras durante el verano, cuando la presión turística reduce aún más la oferta, pero que es «una constante» durante todo el año y no deja de agravarse. La falta de vivienda asequible se ha convertido en un obstáculo creciente para el empleo gallego y así lo trasladan a FARO, que pertenece a Prensa Ibérica que también edita EL CORREO GALLEGO, algunos de los principales motores económicos de la comunidad —como el turismo, el naval, el metal o la industria de transformación de productos del mar—, evidenciando que algunas empresas ya están atajando esta situación recurriendo a terceros para conseguir «alojamientos dignos» para sus trabajadores en un mercado tensionado. Esa es la imagen que se desprende del último balance del Instituto Galego de Vivenda e Solo (IGVS), divulgado por este periódico, que confirma que Vigo cerró el primer trimestre con el alquiler medio más alto de las grandes ciudades gallegas: 721,3 euros, tras un alza interanual del 8,4%.
Los municipios de más de 50.000 habitantes son los que más sufren la carga del alquiler, cuyo importe medio ya rebasa los 667 euros (+4,4%), aunque las mayores subidas se dan en los concellos de menor tamaño. En los de entre 20.000 y 50.000 vecinos, el coste ha crecido un 11,8%, hasta los 581 euros; un 11,6% en los de 5.000 a 20.000, que superan ya los 500 euros; y un 12,3% (422,1 euros) en los que tienen menos de 5.000 residentes.
Cesáreo Pardal, presidente del Clúster de Turismo de Galicia, advierte que el impacto de la falta de vivienda no cesa: «Es una realidad que está ahí y que cada vez vemos más, sobre todo en los destinos turísticos que concentran más actividad durante el verano». Conforme explica, «hay empresas que intentan buscar soluciones por su cuenta, ayudando a sus empleados a encontrar alojamiento o incluso facilitándoselo directamente cuando tienen la posibilidad, pero no siempre es sencillo ni está al alcance de todos y acaba repercutiendo en los precios».
La hostelería es una de las actividades donde el problema se hace más evidente, ya que la necesidad de contratar camareros o cocineros aumenta al ritmo al que lo hace el número de viajeros a los que atender, y a la vez es esa presión turística la que reduce la oferta disponible de alojamientos para los trabajadores del sector. No obstante, esa demanda también desplaza a los profesionales de otras empresas, como los astilleros y sus auxiliares. Óscar Gómez, gerente de la Asociación Clúster del Naval Gallego (Aclunaga), asegura que las compañías «están encontrando graves dificultades para la contratación de nuevas personas para el sector y, cuando se logra incorporar a personas españolas o de otras nacionalidades en un periodo tan complejo como el verano, se añade aquí el problema de la vivienda, ante el cual las empresas están recurriendo a externos para negociar y contratar alojamientos dignos».
«Sin embargo, no es el verano el único momento del año con problemas», matiza Gómez: «La falta de vivienda es una constante todo el año, lo que obliga a los trabajadores a compartir piso durante los meses iniciales». A esta gran barrera se suma la falta de plazas de aparcamiento público en Vigo —señala—, lo que lleva a algunos candidatos que se desplazan desde municipios como Vilagarcía o Salvaterra a renunciar a las ofertas.
«Un factor adicional»
En el caso de la industria del mar, las trabas para encontrar profesionales «no responden tanto a una cuestión específica del verano, sino a un desafío más amplio relacionado con la atracción de talento y el relevo generacional», indican desde Conxemar. Con todo, la asociación admite que «la vivienda puede ser un factor adicional a la hora de atraer profesionales, especialmente en territorios costeros y zonas con una mayor presión turística».
También el metal aprecia un mayor tensionamiento del mercado inmobiliario que juega en su contra. Enrique Mallón, secretario general de la Asociación de Industrias del Metal y Tecnologías Asociadas de Galicia (Asime), reconoce que algunas compañías se están encontrando «mayores dificultades para captar profesionales por la escasa oferta y los elevados precios de la vivienda, si bien este no es necesariamente el único factor que condiciona la disponibilidad de trabajadores». «Hay empresas que ponen en marcha medidas puntuales de apoyo, principalmente mediante la facilitación de información sobre viviendas disponibles o contactos de referencia en la zona», explica.
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