«Ver un congreso del PP catalán es como ver el cometa Halley: pasa una vez cada mil años». Así bromeaba un dirigente popular cuando se confirmó que, tras cuatro años pendiente, el Partido Popular en Cataluña celebraría finalmente un cónclave para renovar su estructura interna y actualizar su hoja de ruta política. La escenificación llega este sábado en el hotel Grand Marina de Barcelona, con la aprobación de la ponencia política y los nuevos estatutos -que llegan sin ninguna enmienda, al haberse pactado todas previamente-, la reelección de Alejandro Fernández como presidente del PP catalán y con la única incógnita encima de la mesa sobre quién será el futuro secretario general del partido.
Todas las miradas siguen apuntando a Juan Fernández, actual portavoz del grupo parlamentario, pero la exigencia de la dirección nacional de evitar dobles cargos y repartir funciones complica una operación que implicaría buscar una nueva portavocía dentro del PP en el Parlament, para la que hay pocos nombres «capaces», según explican fuentes del partido. Más allá de esta nueva pieza, llamada a tejer puentes entre la dirección nacional y la catalana, el escenario que el PP presenta para este cónclave es de «continuidad y estabilidad organizativa».
Feijóo en Barcelona con Alejandro Fernández, Juan Fernández, Santi Rodríguez y Josep Tutusaus. / ZOWY VOETEN / EPC
El PP catalán afronta así un congreso sin sobresaltos, diseñado para exhibir unidad interna y alineamiento con la estrategia de Alberto Núñez Feijóo, después de años marcados por discrepancias notorias entre Fernández y la dirección nacional, lo que otorga todavía más protagonismo a la futura secretaría general como contrapeso. La cita llega sin debates abiertos y con una elevada sintonía con Génova, que ha participado activamente en la definición del contenido político y de la hoja de ruta del partido en Cataluña. La ponencia política la ha liderado Juan Milián, senador del PP y coordinador del proyecto nacional popular, dentro de la Vicesecretaría de Organización, que pilota Alma Ezcurra.
Sin abordar grandes debates
Esta hoja de ruta política que se someterá a votación tampoco abre grandes debates ni introduce cambios sustanciales respecto a la aprobada por el partido a nivel estatal hace un año. «Es continuista, traslada a Cataluña el ideario nacional que se fijó en julio del año pasado», comentan desde el PPC. El texto evita entrar en algunas de las cuestiones que históricamente han generado más fricciones internas, como la política de pactos con las fuerzas independentistas. La relación con Junts ha sido uno de los principales puntos de discrepancia entre Fernández, partidario de mantener las distancias, y Feijóo, que nunca ha descartado del todo esa vía en determinados contextos.
El documento también esquiva otros debates que han aflorado en los últimos meses dentro de la organización. Entre ellos, la prohibición de los pisos turísticos impulsada por el alcalde de Badalona y expresidente del PPC, Xavier García Albiol, una medida difícilmente compatible con la filosofía intervencionista mínima que defiende el partido. También evita profundizar en el debate sobre el papel del catalán, una cuestión que generó incomodidad en algunos sectores del PP de Cataluña cuando la dirección nacional lideró su ofensiva contra la oficialidad de la lengua en las instituciones europeas. «La Generalitat debe proteger y promover la lengua catalana como patrimonio común de todos los catalanes», se limita a apuntar el texto.
«El fundamentalismo islamista es incompatible con los principios fundamentales de una sociedad libre», dice el borrador de la ponencia política del PP
Aunque el documento sigue en líneas generales la ponencia estatal aprobada hace un año, incorpora algunos acentos propios. En un contexto en que la formación busca consolidar un espacio propio entre Vox y Aliança Catalana, dos fuerzas que han tensionado el espacio de la derecha en Cataluña y han condicionado el posicionamiento del PP en los últimos años, la ponencia apuesta por combatir lo que denomina «fundamentalismo islámico», al que considera una amenaza para los valores democráticos, y propone medidas como la prohibición del velo en espacios públicos, una concreción que no figuraba expresamente en la ponencia nacional.
Recomposición interna
Más allá del plano orgánico, el congreso se celebra en un momento de crecimiento electoral y tras una década en la que el PP catalán ha vivido una profunda recomposición. También se hace con la vista puesta en los próximos ciclos electorales que se avecinan en 2027. El PP pasó de 3 a 15 diputados en las elecciones catalanas de 2024, un salto que ha obligado a replantear las prioridades de la organización. La dirección considera que el partido aún arrastra una estructura interna demasiado cambiante con una implantación territorial desigual, y ve el congreso como una oportunidad para profesionalizar el aparato y adaptarlo a una nueva dimensión política.

El portavoz del PP en Barcelona, Dani Sirera, y el presidente del PPC, Alejandro Fernández. / EPC
La reelección de Alejandro Fernández está garantizada ante la ausencia de candidaturas alternativas. La principal incógnita del cónclave se sitúa así en la secretaría general, tras haberse oficializado que el diputado del Congreso Santi Rodríguez, histórico miembro del partido que ha ocupado este cargo en los cinco años -y también entre 2017 y 2018-, no repetirá. Génova busca en este puesto un hombre que pueda estar en «el día a día» del partido y en su coordinación.
En paralelo, la dirección trabaja en una posible reorganización interna basada en la creación de vicesecretarías sectoriales dedicadas a ámbitos como vivienda, seguridad o políticas sociales, con el objetivo de especializar el discurso y reforzar la labor de oposición en el Parlament. Los 22 vocales que formarán parte de la ejecutiva los anunciará Alejandro Fernández el día del congreso.
Queda por conocerse el contenido definitivo de la ponencia estatutaria, que deberá definir la arquitectura interna del partido para los próximos años y concretar el reparto de funciones dentro de una organización que aspira a dejar atrás las etapas de inestabilidad orgánica. «Será una traslación de la ponencia nacional. La idea es acabar con las duplicidades de cargos y que cada responsable pueda desarrollar plenamente sus funciones», resumen fuentes de la formación. Tampoco llegan vivas enmiendas a este texto en el cónclave.
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