El juicio en la Audiencia Provincial de Castellón contra cuatro varones por supuestamente secuestrar a otro en Orpesa en abril de 2025, en la zona de Marina d’Or, quedó este viernes visto para sentencia. La segunda sesión de esta vista oral, que comenzó el lunes, tenía preparados los platos principales para este último día de juicio. Le tocaba declarar a la presunta víctima y a los acusados. La sorpresa llegó cuando el hombre que denunció haber sido secuestrado no se presentó en la sala. Ante su ausencia, lo que se hizo fue leer su declaración judicial previa. Los cuatro procesados defendieron su inocencia y aseguraron que este otro varón se inventó todos los presuntos hechos de los que se les acusa.
Sin embargo, la Fiscalía consideró probados los hechos en base al testimonio de la víctima, de los guardias civiles y de los médicos que acreditaron las lesiones sufridas. Por tanto, mantuvo su petición de penas de prisión, que alcanzan los 9 años y 9 meses para tres de ellos y 8 años de prisión para el cuarto.
«No vas a salir vivo»
La versión del denunciante es que estas cuatro personas lo mantuvieron retenido todo un fin de semana, de un viernes a un domingo, porque él no les había devuelto un dinero que el supuesto cabecilla del secuestro le había transferido, 4.700 euros en total. La víctima insiste en que lo golpearon para debilitarlo y lo ataron a una silla con cables. «No vas a salir vivo, te vamos a matar, vamos a comprar gasolina para quemarte vivo», asegura Fiscalía que uno de los secuestradores le dijo. También sostiene que le golpearon multitud de veces en el vientre, cara, nuca y muslos. Las defensas hicieron notar que la víctima de este caso ha sido buscado por los Mossos d’Esquadra por varios delitos de apropiación indebida en los últimos meses.
Dice la víctima que logró desatarse los cables cubriéndose con una manta (manta que nunca se encontró en los registros policiales posteriores) y escapar del piso saltando de un balcón a otro de un edificio de apartamentos de Orpesa, y colándose posteriormente en esa otra vivienda levantando la persiana y saliendo luego por la puerta.
Lo niegan todo
El relato que aportaron los acusados fue diametralmente opuesto. «Es todo una invención suya, él se quería montar una historia de terror, de película. Se inventó lo del secuestro, lo de maniatarse y hasta las lesiones. Es una acusación falsa no, lo siguiente«, dijo el principal acusado, a quien también se le imputan coacciones, lesiones y tratos degrandantes.
Todo sería, según este hombre, un intento de estafa de la supuesta víctima hacia los cuatro acusados, que derivó en una denuncia falsa por secuestro. Este acusado sostiene que el demandante le pidió esos 4.700 euros «para su madre enferma que necesitaba una operación en Marruecos». Las defensas insisten en que ha quedado probado que no existía tal enfermedad. Cuando el acuasado le trató de pedir que le devolviera el dinero, este habría exagerado la insistencia (siempre según el procesado). «Nunca le exigí que me lo devolviera, en ningún momento quisimos hacerle ningún tipo de daño», incidió. También negó haberlo maniatado. «Se habría maniatado él solo», dijo, una frase que luego fue puesta en tela de juicio por la fiscal en su último turno de palabra. «¿Cómo se va alguien a atar de pies y manos él solo?», subrayó.
Sobre las lesiones, las defensas adujeron que se producirían en el salto de un balcón a otro por parte de la víctima, y atribuyen la espectacularidad de una fuga de un secuestro que según ellos no existió a que la víctima iba drogada. Varios de los acusados reconocieron haber estado consumiendo cocaína y hachís en el piso, pero que se trataba de un ambiente festivo y del cual participaba también el denunciante. «Yo estaba en el mundo de yupi», llegó a decir el principal acusado.
Otro punto que se puso en duda fue el rato que el grupo al completo (víctima incluida) estuvo en un kebab de Orpesa, a las 23.00 del viernes, hora a la que el demandante aseguraba estar desde hacía horas maniatado.
El principal acusado es un ciudadano español y los otros tres, extranjeros. Los cuatro acusados son de origen magrebí, como la presunta víctima.
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