Pocos avances. Eso es lo que se aprecia en las obras de reurbanización del paso subterráneo bajo la vía del tren que conecta la avenida Valencia con la Senda Mitjana en Nules, el único del municipio que no presenta problemas de inundabilidad. Los trabajos comenzaron en enero y desde febrero hasta mayo han estado totalmente paralizados. En consecuencia, el paso lleva seis meses cerrado.
El Ayuntamiento ha trasladado en varias ocasiones su malestar por esta circunstancia a la empresa contratada, que ha inhabilitado una importante conexión con la zona industrial del polígono hortofrutícola.
En marzo ya hubo una reunión en la que, como explicó a Mediterráneo el concejal de Urbanismo, César Estañol, la constructora se comprometió a «retomar los trabajos para rematarlos y si por algún motivo tienen que estar algunos días sin avanzar, dejarán espacio para circular con seguridad». Las obras tardaron en reanudarse. La circulación no se ha restablecido en ningún momento, y así sigue.
La particularidad de esta intervención es que forma parte de un proyecto más amplio de mejora del polígono industrial, financiado con ayudas del Ivace, por lo que la empresa se escuda, como expone Estañol, en que está dentro del plazo de ejecución. El problema para el municipio es que una mejora que se suponía que iba a ejecutarse en cuestión de semanas, lleva medio año en marcha, con las consecuencias ya mencionadas.
Ese es el motivo por el que, recientemente, se mantuvo una nueva reunión en la que el consistorio exigió una planificación de todos los trabajos previstos y en la que trasladaron «la premura con la que deberían acabarse estas obras». Tanto es así, que el concejal apuntaba a la posibilidad de que pudieran estar finalizadas dentro del mes de junio. A menos de quince días para que se cumpla ese plazo, los avances son mínimos, los laterales de la calzada siguen levantados.
En un paso subterráneo en el que hasta el momento solo se circulaba en una dirección (desde la avenida Valencia a la Senda Mitjana) y que contaba con una acera en uno de los laterales para los peatones, la intención es habilitar los dos sentidos de la circulación, precisamente porque es el único vial bajo la vía que no se inunda cuando llueve de manera abundante, de manera que se pueda salir y entrar cuando el resto quedan bloqueados.
Para esos pasos inundables, el proyecto incluye la instalación de barreras con las que se cortará la circulación cuando se produzcan lluvias abundantes. Hasta ahora, eran la Policía Local o la brigada municipal las que se encargaban de colocar vallas para alertar a los conductores de que el vial estaba hanegado, pero no es excepción que se retiren o se sorteen para pasar sin tener en cuenta el riesgo.
Además, como detalla César Estañol, está previsto instalar cámaras de videovigilancia; prolongar el colector del Camí la Mar, del que se ha ejecutado una fase, también para evacuar el agua de lluvia en una zona con muchos problemas de inundabilidad, y mejorar el alumbrado público.
Según el concejal de Urbanismo, la empresa contratada, que también está ejecutando las mejoras financiads por el Ivace en el polígono industrial Polar, tiene hasta final de año para completar todas las intervenciones previstas.
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