los bancos centrales ya no son un impulso

Aun con la guerra de Irán cuando ha estado activa, las bolsas mundiales han subido mucho. Más de lo que cabía esperar para una situación de incertidumbre tal. Pero puede que su potencial para el segundo semestre del año se haya acabado, precisamente cuando el conflicto encara su finalización.

El escenario base que maneja ING para los mercados de aquí a diciembre atisba que el acuerdo de paz entre EEUU e Irán aguantará con subidas y bajadas, el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz volverá lentamente, habrá cierto alivio a las sanciones de Irán y que la producción upstream de petróleo volverá más rápido de lo esperado.

La foto que proyecta el banco neerlandés es relativamente optimista en cuanto a Oriente Medio, pero en la coctelera bursátil también entran a formar parte los tipos de interés.

El mercado espera que, para junio de 2027, los tipos oficiales del BCE estén en el 2,50% (con dos subidas más de 25 puntos básicos cada una y luego una bajada de igual magnitud), mientras que los de la Fed estarían en el 4%.

«Ahora los bancos centrales ya no serán un motor de impulso de la bolsa y los bonos», aseguró Francisco Quintana, director de Estrategia de Inversión de ING, en una presentación ante la prensa.

A su juicio, las economías desarrolladas se encuentran en una «estanflación light«, una suerte de «versión moderada de la estanflación de los años 70». Lo que provoca «incertidumbre de, si con esto, los tipos van arriba o abajo».

Sumados todos estos factores (guerra, inflación, crecimiento y tipos de interés), desde ING ven poco recorrido a la bolsa, «en general», para la segunda parte del ejercicio. «Vale la pena invertir en bolsa, pero la dispersión aumenta y hay que afinar más», advirtió Quintana.

Las carteras de ING están sobreponderadas en acciones de los mercados emergentes, que «nos están dando muchas alegrías» y cuyas empresas proyectan mayor potencial de crecimiento de los beneficios.

El banco naranja sigue apostando por la tecnología, aunque «con letra pequeña», concretamente por la infraestructura de inteligencia artificial. También se reserva un hueco para los bancos más solventes a lo largo de los ciclos, que «se han abrochado el cinturón» y que siguen concediendo hipotecas y préstamos al consumo pase lo que pase.

En renta fija, el activo estrella en las carteras de los españoles, sus ojos están puestos en los bonos de las empresas de menor calidad -pagan bien y el riesgo de quiebra está controlado- y también en los mercados emergentes.

Todo ello cuando, comercialmente, después del verano ING lanzará en España su nueva banca privada con asesores físicos en Madrid, Barcelona y Valencia, con 15 variantes de carteras de gestión discrecional y con varios planificadores patrimoniales a disposición de los clientes de rentas altas.

El banco naranja partirá de 15.000 millones de euros en banca privada en España y su intención es tener 100 asesores financieros para 2028.

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