Just Fontaine sostiene desde 1958 un récord que se ha probado imbatible hasta ahora. El delantero francés marcó 13 goles en el Mundial de Suecia. Nunca nadie anotó tantos en una sola edición. Se le acercaron el húngaro Sándor Kocsis (11 goles en 1954), el alemán Gerd Müller (10 en 1970), el brasileño Ademir de Menezes (9 en 1950) y el portugués Eusebio (9 en 1966). Si estuviera vivo y se le preguntara si cree que Leo Messi, Kylian Mbappé o Erling Haaland pueden al fin romper su marca este verano, quizá contestaría con un chiste, como hizo en una entrevista para la FIFA en 2014. «Dos egiptólogos encuentran una momia intacta. La observan y se dan cuenta de que se mueve bajo las vendas. Se apresuran a liberarla y cuando finalmente puede hablar, pregunta: ‘Perdón, ¿Just Fontaine aún ostenta el récord de goles marcados?'».
La momia igual se remueve en su tumba. En dos encuentros, Messi suma cinco dianas; Mbappé y Haaland, cuatro, Van disparados. Incluso Vinicius lleva cuatro, aunque ha jugado un partido más. Encima cuentan con una ronda de dieciseisavos que antes no figuraba, gentileza de la FIFA, que ha embutido a casi toda la ONU en este Mundial. Harry Kane, que se postulaba en la carrera, se vio frenado por Ghana. Cristiano Ronaldo despertó, pero posiblemente tarde. A Fontaine, como es palpable, no le amenazan unos mindundi. Las superestrellas están brillando. «No soy adivino, no sé qué pasará, pero ojalá pudiera conservar el récord», apuntilló el francés en aquella entrevista.
Enviado a la papelera de la historia el alemán Miroslav Klose, adelantado por Messi y atrapado por Mbappé como máximo artillero de todos los mundiales -el récord ha pasado de 16 a 18 por el momento y subiendo-, Fontaine permanece en los anales. Su gesta en Suecia contiene elementos propios del fútbol de la época, con reglas que hoy se ven arcaicas, y sobre todo con una concatenación de días inspirados que, dijo, le hizo sentir «como si caminara sobre el agua. Igual que Jesucristo».
Botas prestadas
Firmó un triplete contra Paraguay, un doblete ante Yugoslavia y uno frente a Escocia en la primera fase. Luego anotó dos más en cuartos de final contra Irlanda del Norte y en la semifinal sumó uno en la derrota ante Brasil de Pelé, que se salió con un hat trick a sus 17 años (5-2). Su colofón fue un póker contra Alemania Occidental en el partido por el tercer y cuarto puesto. Trece en total en seis partidos.
Just Fontaine, en el centro, recibe la Bota de Oro honorífica. / EFE
Nacido en Marrakech (Marruecos) el 18 de agosto de 1933, hijo de padre francés y madre española, a Fontaine le salió todo de cara en aquel Mundial. Se había operado de menisco en el diciembre de 1957, volvió a los terrenos de juego en febrero y fue titular gracias a la lesión del delantero titular. Compareció en la concentración con un único par de botas que se le rompieron en el entrenamiento anterior al debut, para su desesperación, y acabó jugando con unas de prestadas de un compañero de selección.
En 1960 sufrió una lesión grave, se rompió la pierna por mil sitios y se retiró con 28 años. Murió en 2023 con 89. Le sobrevive su récord de hace 68 años. Messi, Mbappé, Haaland y Vinicius, cuatro monstruos del gol, acechan. Si sus respectivos países alcanzan las semifinales, dispondrán de dos partidos más que Fontaine para alcanzar la cifra mágica de los 13.
No es nada fácil. ¿Sería capaz el argentino de meter ocho tantos en seis partidos? ¿Nueve en el caso del francés y el noruego? ¿O nueve el brasileño en cinco encuentros? Cristiano, casi descartado para esta misión, se lleva ya el honor de ser el único futbolista capaz de anotar en seis Mundiales. Entre megaestrellas anda el juego.
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