Olas de calor han existido siempre pero ahora, debido al cambio climático, son cada vez más frencuentes, intensas y duraderas. Un análisis de la plataforma ‘ClimaMeter’ afirma que el calentamiento global ha ‘inyectado’ entre 2 y 4 grados a al actual episodio que atraviesa Europa y que, según constatan los registros, está pulverizando récords en todo el continente. «Patrones atmosféricos similares al actual se han producido muchas veces en el pasado, pero ahora se desarrollan en un clima considerablemente más cálido, lo que conlleva temperaturas mucho más elevadas y mayores impactos», afirma el análisis en el que se calcula que, por ejemplo, el calentamiento global ha incrementado la temperatura media registrada durante este episodio en Barcelona, Madrid y Valencia en casi 2,5 grados y la de Zaragoza en más de 4. Y eso, a su vez, ha contribuido a registrar máximas de entre 35 y 40 grados.
El análisis calcula que de no ser por el calentamiento global Barcelona, Madrid y Valencia podrían haber registrado hasta 2,5 grados menos durante este episodio y que Zaragoza se podría haber ahorrado hasta 4 grados de incremento
El análisis, publicado esta semana durante el primer gran estallido de calor del verano en Europa, se basa en la comparación de dos escenarios con exactamente las mismas variables atmosféricas. Por un lado, se estudió la llegada de una ola de calor de las mismas características atmosféricas que la actual a mediados del siglo pasado. Y después, por otro lado, se comparó los resultados de esas simulaciones con los registros observados actualmente en varios países afectados por la ola de calor. El resultado, afirman los expertos, fue claro. Y es que de no ser por el cambio climático, esta ola de calor habría sido mucho menos intensa y con temperaturas hasta 4 grados por debajo de lo registrado en estos días. Esto, en la práctica, habría hecho que Barcelona no pasara de los 32,5 grados en vez de llegar a los 35. O que Madrid se hubiera quedado en los 36,5 en vez de casi rozar los 40. O que Zaragoza no hubiera llegado a marcar casi 42 grados sino que, como mucho, se hubiera quedado en los 38.
«Las temperaturas récord registradas en Europa se vieron amplificadas por el cambio climático antropogénico»
Los autores del análisis, liderado por una plataforma impulsada por la Unión Europea y el Centro Nacional Francés de Investigación Científica (CNRS), se muestran contundentes al afirmar que los extremos registrados durante este episodio son, en gran parte, culpa de la acción humana. «Las temperaturas récord registradas en Europa se vieron amplificadas por el cambio climático antropogénico, mientras que la variabilidad climática natural probablemente desempeñó un papel secundario. Sin el cambio climático antropogénico, este evento habría sido igualmente cálido. Pero no habría sido una ola de calor tan extrema», afirman los especialistas tras la publicación de este trabajo en el que, además, se recuerda que el aumento de emisiones de gases de efecto invernadero ha tenido un impacto directo en el incremento de frecuencia, intensidad y duración de las olas de calor extremas en Europa y, más concretamente, en regiones como el Mediterráneo.
Las olas de calor españolas
En el caso concreto de España, según explica el meteorólogo Rubén del Campo, de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), desde 1975 hasta ahora, España ha registrado 12 olas de calor en junio y, de estas, al menos la mitad se han producido desde 2015. «Ahora es más probable que estos episodios aparezcan a principios de verano que décadas atrás. Los registros confirman que las olas de calor, que antes eran típicas de mediados del verano, están apareciendo ya al comienzo del verano e incluso antes de que termine la primavera«, afirma el especialista quien, además, recuerda que hay estudios que demuestran que la duración media de las olas de calor españolas ha aumentado ya unos tres días por década y que su intensidad ha crecido alrededor de tres décimas de grado cada diez años. Y por culpa de ello, explica, ahora no solo tenemos más olas de calor sino que, además, estos episodios llegan siendo cada vez más intensos.
La duración media de las olas de calor españolas ha aumentado unos tres días por década y su intensidad ha crecido alrededor de tres décimas de grado cada diez años
El especialista también se muestra contundente al recordar que este fenómeno, también en el caso de España, está directamente vinculado al cambio climático causado por la actividad humana y a la emisión desbocada de gases de efecto invernadero. «El calentamiento de la atmósfera y de los mares que rodean España favorece temperaturas más altas y aumenta la probabilidad de olas de calor. Además, existe la hipótesis de que el cambio climático también esté modificando los patrones atmosféricos, haciendo más frecuentes las situaciones de altas presiones persistentes que atrapan el calor durante varios días», comenta del Campo quien, tras esta explicación, reivindica la necesidad de acelerar las medidas de adaptación climática y, sobre todo, de reducir drásticamente las emisiones son fundamentales para limitar el avance del calentamiento global.
Suscríbete para seguir leyendo














