El experimento que se va a realizar en la dársena que hay frente al Acuario de Gijón, para determinar si es posible bloquear la llegada de carabelas portuguesas a playas y ensenadas, probará distintos tipos de barreras, para comparar la posible efectividad de cada una de ellas, según explica Verónica Soto, profesora de la Escuela de Marina Civil de Gijón, que es quien coordina la colaboración del equipo de investigadores que participan en este experimento –de la Universidad de Oviedo, el Oceanográfico de Gijón y el Acuario Bioparc de Gijón– con el Ayuntamiento de Gijón. Los investigadores también han gestionado ante la Autoridad Portuaria de Gijón la obtención de los permisos para utilizar la dársena que hay frente al Acuario, al tratarse de aguas portuarias.
Desde hace varios años se ha incrementado notablemente la llegada de carabelas portuguesas a las playas del Cantábrico y del Golfo de Vizcaya. La coincidencia de la principal oleada con la temporada de mayor afluencia a las playas en Asturias ha motivado que los socorristas tengan que estar pendientes de la aparición de estos ejemplares, con una especie de vela que les sobresale del agua y que es la que hace que se muevan arrastradas por el viento, y con largos tentáculos urticantes bajo la superficie, cuya picadura es muy dolorosa.
Las barreras con las que se va a experimentar si se las puede confinar son, por un lado, las convencionales flotantes que se utilizan para contener la contaminación por hidrocarburos. Una parte de esas barreras sobresale de la superficie y la otra queda bajo la misma. El segundo tipo que se va a probar también tiene este componente flotante pero, además, cuenta con una malla bajo el mismo. Las barreras se probarán de forma consecutiva, anclándolas con pesos al fondo y balizando la zona.
Un barco de Salvamento Marítimo coloca una barrera contra la contaminación en un simulacro de vertido. / RICARDO SOLIS / LNE
Verónica Soto explica que con ese segundo tipo de barreras se intentará «que no se rompan los tentáculos de la carabela portuguesa, que en el momento en el que sienten peligro o se estresan los sueltan». Comprobar si partes del animal salen del círculo de contención de este experimento es lo que se va a estudiar, con un dron con cámara y con análisis químicos y genéticos de muestras de agua de la dársena.
Verlas en el Acuario de Gijón
Estas barreras se instalarán cerca del Acuario y posiblemente se puedan ver desde el paseo marítimo. Más difícil es que se vean las tres o cuatro carabelas portuguesas que se suelten dentro, tras haberlas capturado vivas en las playas y haber pasado un periodo de recuperación en tanques del Acuario. Quienes quieran ver a este animal marino poco estudiado podrán hacerlo este año en el interior del Acuario, donde están preparando para su exhibición tanques verticales, para mostrar no sólo la parte que flota, sino también la sumergida con sus tentáculos.
Susana Acle, responsable de biología del Bioparc Acuario de Gijón explica que «son animales muy delicados. El año pasado conseguimos mantener con vida durante varias semanas a los ejemplares en tanques de experimentación» que no estaban de cara al público. Este año se van a exponer en tanques verticales, utilizando lo aprendido para mejorar su manipulación y mantenerlas más tiempo vivas. Eso sí, no se las verá con los 25 a 30 metros que llegan a medir sus tentáculos en la naturaleza. Los de las que se capturan en la costa asturiana no suelen pasar de los dos metros, añade la bióloga.
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