La Televisión Digital Terrestre (TDT) se prepara para afrontar una nueva fase de cambios en España. Tras la transición definitiva a la alta definición (HD), el siguiente paso pasa por la implantación progresiva del estándar DVB-T2 y el impulso de las emisiones en calidad UHD (4K), una transformación que afectará tanto a operadores como a millones de espectadores.
El detonante de esta nueva etapa ha sido una resolución publicada en el BOE este mes de junio, mediante la que se adjudica una nueva licencia estatal de televisión. La empresa beneficiaria dispondrá de seis meses para poner en marcha sus emisiones, lo que previsiblemente obligará a realizar una nueva resintonización de canales entre finales del verano y el otoño de 2026.
La llegada de este nuevo canal ha sido posible gracias a la reorganización del espacio radioeléctrico disponible dentro de la TDT. Sin embargo, la incorporación de nuevas emisiones no es el único cambio previsto. El plan del Gobierno contempla una modernización más amplia de la plataforma televisiva, con ajustes técnicos destinados a facilitar el despliegue del estándar DVB-T2, una tecnología más eficiente que permitirá mejorar la calidad de imagen y optimizar el uso del espectro.
Uno de los principales objetivos es impulsar las emisiones en UHD (4K). Durante una primera fase, algunos canales comenzarán a emitir bajo este sistema, mientras que otros modificarán su ubicación dentro de la parrilla televisiva. Todo ello se realizará de forma gradual para evitar que los usuarios pierdan acceso a sus canales habituales.
La adaptación tecnológica, sin embargo, plantea un importante desafío. Según los datos disponibles, solo el 67,8% de los televisores instalados en España son compatibles con DVB-T2, mientras que apenas el 36,6% está preparado para reproducir contenidos en UHD. Esto significa que millones de dispositivos todavía no reúnen todas las condiciones necesarias para aprovechar las mejoras previstas.
Pese a ello, el proceso no supondrá un apagón inmediato para los equipos más antiguos. El Ejecutivo ha diseñado una transición escalonada que permitirá mantener emisiones en formatos compatibles durante varios años. De esta forma, los usuarios seguirán pudiendo ver la televisión aunque no dispongan de un televisor de última generación, si bien no podrán acceder a la máxima calidad de imagen.
Los expertos recomiendan comprobar la compatibilidad del televisor con DVB-T2 y UHD antes de que avance el proceso. En caso de que el equipo no sea compatible, una alternativa pasa por adquirir un decodificador externo o plantearse la renovación del aparato.
Además del nuevo canal estatal, diversos rumores apuntan a futuros lanzamientos televisivos, entre ellos posibles proyectos informativos y culturales que podrían ampliar la oferta disponible en la TDT durante los próximos años. Mientras tanto, los espectadores deberán prepararse para una nueva resintonización y para una transformación tecnológica que marcará el futuro de la televisión en abierto en España.













