Este jueves 18 de junio ‘Pasapalabra‘ se despidió de ‘El Rosco‘, la prueba más famosa del veterano concurso, debido a la sentencia del Tribunal Supremo del pasado mayo que obligaba a Antena 3 a dejar de emitirla. Pero el programa presentado por Roberto Leal ya ha estrenado este viernes su sustituta, ‘AlaZ’ con algunas similitudes y bastantes diferencias respecto a su predecesora.
La nueva prueba estrenada por los actuales concursantes, Javier y David, es la adaptación de ‘DallAZetA’, un formato original de la tele suiza (RSI) que lleva emitiéndose durante varias temporadas. Se ha optado por una adaptación bastante fiel, respetando incluso la fonética de su nombre, llamándola ‘AlaZ’.
El objetivo, como ocurría en ‘El Rosco’, es acertar palabras a partir de una definición y completar el abecedario. Los concursantes aparecen metidos en una cabina y hay nuevos planos y posiciones para mostrar a los participantes dando la respuesta al enunciado que les ha leído Roberto Leal.
Completar los huecos
Dos de las principales diferencias respecto a ‘El Rosco’ son que en la mecánica de la nueva prueba final de ‘Pasapalabra’ el concursante debe dar con la palabra completando los huecos de cada letra a partir de una definición y existe la posibilidad de pedir pistas a cambio de perder segundos.
Es decir, los participantes saben cuántas letras tiene cada palabra, no como antes, que no contaban con esa referencia. En cierto modo, se asemeja más a la mecánica de ‘El ahorcado’, ya que pueden ver de cuántas letras está formada la palabra que buscan.
Como en su formato suizo original, en ‘AlaZ’ los dos concursantes tienen que encontrar la palabra exacta buscada a la definición que se le formula como pregunta. Esto ya supone otra diferencia con ‘El Rosco’, donde para una misma definición podía haber varias soluciones. En ‘AlaZ’, solo hay una respuesta correcta, ya que debe encajar en los huecos, mientras que en ‘El rosco’ muchas veces había varias opciones, ya que había varios sinónimos que podían empezar con la misma letra.
La pista de la letra
En ‘El Rosco’, el concursante tenía dos opciones: pasar (diciendo ‘pasapalabra’) o decir la respuesta. En ‘AlaZ’, dispone de tres posibilidades: pasar (diciendo ‘pasapalabra’), dar la respuesta o pedir una pista (diciendo ‘letra’) que le costará cinco segundos de tiempo.
Además, por primera vez los concursantes tienen la referencia visual del tiempo con el que cuentan para la prueba final, la letra por la que van jugando y el número de letras de la definición, lo que no ocurría en ‘El Rosco’.
‘AlaZ’ tiene nueva línea gráfica, nueva tipografía y cabecera propia. También tiene nueva música. A nivel visual, la prueba final de ‘Pasapalabra’ ahora cambia la configuración circular de las letras del abecedario que se tienen que completar por una representación horizontal lineal.
Desaparece la colocación en forma de rosco
El grafismo es otra diferencia con ‘El Rosco’: desaparece la colocación de las letras en forma de rosco y se introducen otras novedades, como que ahora aparece en pantalla la pregunta y, cuando se resuelve cada letra, se ve la respuesta correcta sobreimpresionada. En el ‘El rosco’, en cambio, solo se escuchaba.
Otra diferencia es que el concursante que más segundos ha obtenido en las pruebas anteriores puede elegir si empieza las definiciones de la A a la Z o al revés, de la Z a la A. Es una decisión estratégica que puede ser clave en el resultado final y, por tanto, un elemento determinante más.
Más segundos
En esta nueva etapa de ‘Pasapalabra’ hay también un cambio en el número de segundos con el que parte cada concursante al inicio del programa. Pasa de 85 a 110. ¿La razón? En ‘AlaZ’, a diferencia de ‘El Rosco’, los concursantes pueden perder segundos si piden pistas… Por tanto, necesitan llegar con un colchón de tiempo mayor.
Al ver los huecos de la palabra buscada (la respuesta válida), los concursantes tienden a contar letras para saber si la palabra en la que piensan es la correcta. Esto les lleva también a perder más tiempo de lo que necesitaban con cada definición de ‘El Rosco’ y, por tanto, condiciona también su estrategia.
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