Conocer Asturias a través de quienes mejor la conocen. Esa es una de las claves del «respeturismo», una manera de viajar que apuesta por la experiencia, el respeto al entorno y el contacto con las personas que dan vida al territorio. Desde los Picos de Europa hasta Somiedo, Redes, las Cuencas o la Senda del Oso, estos cinco profesionales muestran cada día a visitantes de todo el mundo la riqueza natural, cultural e histórica de la región, convirtiéndose en los mejores anfitriones de una Asturias que deja huella.
- El somedano, aunque vecino de Sotres desde hace 35 años, muestra a turistas el Parque Nacional a través de rutas tan populares como el refugio del Urriellu y el Cares: «Vienen de todo el mundo, hasta de Corea del Sur»
- «Marchan enamorados y muchos repiten», afirma el empresario turístico, que trabaja junto a su mujer, su hija y su yerno
Juanjo Álvarez García, somedano de 58 años, aunque vecino de Sotres desde hace 35, conoce los Picos de Europa como la palma de su mano: «Para mí, es como el pasillo de casa». Es guía de montaña desde principios de los noventa y ha perdido la cuenta de las veces que ha subido hasta el pico Urriellu, emblema de Asturias. Desde principios de abril hasta finales de octubre, recibe a decenas de turistas internacionales. El año pasado fueron 24 semanas de rutas (2.800 kilómetros de caminata) con grupos de 13 a 16 personas. Son británicos, americanos, australianos, neozelandeses, rusos… De todo el mundo. «Hasta de Corea del Sur», cuenta. Y muchos de ellos repiten.
Juanjo Álvarez, el guía de montaña que conoce los Picos de Europa como la palma de su mano: «Para mí, es como el pasillo de casa»
Ver más información aquí
- «Vienen de Inglaterra, Alemania, Holanda, Portugal, Bélgica, Países Bajos, Francia… Y no solo para avistar plantígrados, sino también aves de montaña o fotografiar mariposas y orquídeas», afirma el director del espacio desde hace diez años
- El ingeniero agrónomo subraya que el impresionante paisaje del concejo, que aparece en la última película de «Los Juegos del Hambre», es fruto del trabajo, durante cientos de años, de los habitantes del territorio, que siguen practicando la trashumancia y los prados de siega
A Fernando Alonso lo conoce todo el mundo en Somiedo. Pero no por ser el piloto de Fórmula 1, sino por dirigir desde hace diez años el Parque Natural. «Tengo el teléfono de casi todos», dice. De los casi mil habitantes que tiene este concejo del occidente asturiano que limita con León y cuyo impresionante paisaje dará la vuelta al mundo, gracias al rodaje en Valle de Lago de la última película de la saga «Los Juegos del Hambre». Luis Fernando Alonso Sierra es ingeniero agrónomo, tiene 55 años, es natural de Ballota (Cudillero) y su oficina está rodeada de verdes praderas, lagos y osos: «Es un privilegio trabajar en Somiedo».
El Fernando Alonso que pilota el Parque Natural de Somiedo: «Recibimos ecoturistas de todo el mundo que se sorprenden al ver osos con vacas pastando»
Ver más información aquí
- Ovetense de 48 años, dejó su trabajo en una multinacional para embarcarse en Tierra del Agua, un proyecto que vincula naturaleza y salud, y que se ha erigido como «un centro social» en el corazón del Parque Natural de Redes
- El hotel y el restaurante dan empleo estable a once personas durante todo el año, permitiendo fijar población en la propia localidad de Caliao
Arancha García Menéndez es bióloga y biotecnóloga, pero trabaja desde hace 13 años en el sector turístico. Jamás lo hubiese imaginado, admite, pero la oportunidad de estar en Asturias llegó cuando más lo necesitaba: cuando tenía dos niños pequeños y un trabajo en una multinacional que le obligaba a viajar constantemente. Así llegó a su vida Tierra del Agua, el alojamiento de ecoturismo del Parque Natural de Redes, ubicado en Caliao, concejo de Caso, que nació con el objetivo de darle una «vuelta de tuerca» al turismo rural tradicional y hacerlo más «experiencial».
Arancha García, la bióloga que cambió el laboratorio por la naturaleza
Ver más información aquí
- «Es un orgullo ser parte de los guardianes de nuestra historia y poder aportar mi granito de arena para que la gente lo valore», afirma esta samense de 25 años, que es bisnieta, nieta y sobrina de mineros, y que muestra a miles de visitantes una parte esencial de la identidad asturiana
- “El turismo industrial es una oportunidad real de desarrollo profesional. Forma parte del futuro que vendrá y de lo que puede ofrecer las Cuencas”, reivindica la joven
Cuando Nerea Rodelgo Sañudo era pequeña, el Museo de la Minería y de la Industria de Asturias (MUMI) le daba «pánico». Lloraba con solo pasar por delante. En su cabeza todo lo relacionado con la mina era sinónimo de oscuridad, de dureza, de aquella galería que le cayó encima a su abuelo… Nerea pasó de no querer entrar a «terminar aquí todos los días» del año: es una de sus guías. «Mis abuelos siempre me lo recuerdan: ‘Mira todo lo que lloraste y dónde acabaste’. Las vueltas que da la vida…», cuenta.
Nerea Rodelgo, guía en el Museo de la Minería y la Industria de Asturias: «Detrás de la maquinaria y los castilletes, hay muchas historias que contar y conocer»
Ver más información aquí
- El biólogo tevergano dirige desde hace 12 años la Fundación Oso Asturias, la institución que gestiona el cercado de Santo Adriano y que desarrolla una importante labor de sensibilización y divulgación ambiental, sobre todo entre los más pequeños
- «No buscamos la reproducción de ‘Molina’ ni que aparezca ningún otro oso más para dar continuidad a las instalaciones de la Senda del Oso; esa no es nuestra filosofía actual», asegura
José Tuñón Huerta, tevergano de 46 años, se considera un «afortunado». Ha sido algo así como el padre humano de «Paca» y «Tola», las dos osas (ya fallecidas) más famosas de la Cordillera Cantábrica y emblema de la naturaleza en España. Pepín, como así lo conoce todo el mundo, dirige desde hace 12 años la Fundación Oso Asturias, la institución que gestiona el cercado de Santo Adriano, ubicado en la Senda del Oso, una de las rutas más turísticas de la región, y que fue casa, durante tres décadas, de las hermanas oseras. Hoy es el hogar de «Molina» (o «Molinera»), de 13 años y único ejemplar de la especie que vive en cautividad en Asturias.
Pepín Tuñón, el padre humano de «Paca» y Tola» y ahora de «Molina», que educa sobre el oso desde una de las sendas más turísticas de Asturias
Ver más información aquí










