De una liga de 73 puntos en la UD Las Palmas a la impopularidad de la grada

Un giro a nivel de popularidad. La etapa de Luis García al frente de la UD Las Palmas ha sido exitosa en cuanto a las metas mínimas que debe marcarse un proyecto que ha bajado de categoría. El asturiano construyó una identidad a través del rigor defensivo y, a pesar de no ascender de forma directa, sí cumplió con el objetivo de llegar a los playoffs. Con el ovetense como técnico, los amarillos firmaron 73 puntos, la segunda mejor marca de la historia isleña en la categoría, cerraron el curso como el segundo equipo menos goleado de todo el campeonato —empatado con la SD Eibar— y revitalizaron a varias piezas de la plantilla que fueron determinantes desde el principio. Sin embargo, la eliminatoria ante el Málaga acabó con el sueño de volver a la máxima categoría del fútbol nacional y puso sobre la mesa cierto descontento por parte de una grada que se mostró crítica en muchos momentos de un año que, a nivel global, termina con una nota positiva.

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