El 17% de los adultos en España sufre obesidad y más de un 40% sobrepeso, según los últimos datos del Ministerio de Sanidad. La tasa se ha duplicado en las últimas décadas y la tendencia continúa al alza. Se trata de una enfermedad crónica -tal y como fue declarada por la Organización Mundial de la Salud (OMS)- que requiere de un tratamiento adecuado para frenar su avance, ya que es considerada como una de las epidemias del siglo XXI.
En los últimos años, gracias a la aparición de los fármacos GLP-1, las opciones para adelgazar han abierto una puerta a la esperanza. Sin embargo, como alertan los especialistas, la popularización de las inyecciones que se han extendido «sin el control adecuado» pueden suponer una amenaza para la salud pública. Pero lo que más preocupa ahora es la última solución para perder peso: las pastillas. Desde su lanzamiento el pasado mes de enero, se han expendido más de dos millones de recetas en Estados Unidos.
Como nos explica el doctor Gontrand López-Nava, director de la Unidad de Endoscopia Bariátrica de HM Sanchinarro, Lo que preocupa son dos cosas. «Una, que son hormonas que actúan a múltiples niveles del cuerpo incluido el cerebro. Y segunda, que se está lanzando un mensaje de solución para la obesidad en forma de pastilla sin advertir de el efecto rebote al interrumpir la medicación y de una buena observación de los posibles efectos secundarios ya descritos y de los que estén por aparecer».
Las opciones para adelgazar han sufrido una revolución con la popularización de los fármacos GLP-1 / Freepik
La pastilla para adelgazar necesita supervisión clínica
Solo en su primera semana en el mercado, este medicamento oral consiguió más de 18.000 recetas, lo que demostró el gran interés en su consumo. A mediados de enero, en Estados Unidos ya superaba las 26.000. Y en abril se calcula que se realizaron unas 200.000 recetas semanales. Por eso, el doctor López-Nava recalca que se necesita una regulación o unos mensajes a la población más clara.
- «El problema está en que la gente no entienda el funcionamiento de estos fármacos. No podemos permitir que un tratamiento crónico como estos, que son sistémicos y con advertencias sobre sus efectos secundarios se conviertan en la solución más común por moda o por presión social».
No todo es negativo. «Dan resultado. Y para una primera fase son positivos de usar. No obstante, normalizarlos como el método por el que adelgazar consumiéndolos de manera alargada en el tiempo es un error», matiza el experto.
La endoscopia es una alternativa
«Hay que actuar en el estómago si quieres luchar contra la obesidad. Actuar en el cerebro como los fármacos está bien si es algo temporal, pero no si quieres que sea duradero en el tiempo», subraya el doctor López-Nava, quien detalla que la endoscopia, por ejemplo, permite perder entre un 15% y un 20% de peso.
Estos pacientes también requieren de un tratamiento personalizado con un equipo multidisciplinar, con psicología y nutrición. Y es lo que precisamente quiere reivindicar con la aparición de las pastillas para adelgazar. «La obesidad necesita de medicina, de seguimiento y de un criterio clínico. No necesita de viralidad».












